Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Mujeres, ángeles y fantasmas. Biopolítica y domesticidad en tres relatos fantásticos de finales del siglo XX 540 En la narración, el tránsito de un espacio cerrado a otro omite intencionalmente la descripción de lugares públicos, como si la ciudad desapareciera por completo y las calles fueran inexistentes. El relato parece indicar que se pasa de una casa o otra sin necesidad de espacios de transición. El espacio público no existe. Como se aprecia en el fragmento citado, la omisión de un espacio exterior, aun en los momentos en que se sugiere una reubicación espacial, es una constante a lo largo de la narración. El relato propicia una sensación claustrofóbica y, en ese sentido, nos aproxima a la perspectiva de la narradoraprotagonista. De hecho, al controlar la información que se brinda, su perspectiva soslaya la representación de los espacios exteriores y de los posibles desplazamientos a otros lugares. En ese sentido, la narración se concentra en el punto de vista de la protagonista que parece habitar en un interior absoluto. Así, el lector termina atrapado en su focalización o, por extensión, en su mente. La falta de espacios exteriores conduce a que la historia se concentre en los espacios cerrados. Entre ellos, la casa que comparte la protagonista con su nueva familia destaca entre los demás por ser un lugar de plena hostilidad desde el inicio del relato: Entonces yo confiaba en que la casa finalmente me pertenecería, acabaría con esa presencia y cedería ante mí, su nueva dueña. Pensaba que podría despojarla de ese aire de presidio que la recorría de largo a largo […] En balde hice todos los arreglos que surgieron de mi imaginación y de la de los amigos, porque en ese entonces aún tenía amigos. Vendí los muebles, compré otros, los pinté de colores, los cambié de lugar. Fue inútil, la casa me venció. Perdí toda esperanza27. La casa, en tal sentido, es percibida como un espacio agresivo, presidiario, que amenaza la existencia de la protagonista. El lector, efectivamente, puede comprobar, conforme avanza la historia, cómo la vida de la narradora corre peligro. En síntesis, el relato propone la ausencia de un espacio exterior que no llega a ser representado, y un espacio doméstico adverso a los deseos de libertad y armonía de la protagonista. Más adelante, la narradora expone de manera cruda cuál es el dilema que se ha instaurado en su nuevo hogar: ella debe escoger entre la desintegración o la invisibilidad. Así, hacia el final del cuento, informa sobre la crisis que debió afrontar y comenta que los otros miembros de su familia “no saben que soy invisible y que es precisamente esta condición la que me ha salvado de desintegrarme”28. Es decir, la casa, que posee un “aire de presidio”, ademá s de limitar sus acciones, amenaza su integridad como individuo. Ella debe escoger, entonces, entre la anulación completa de su subjetividad o la desaparición de su cuerpo. Así, conforme al título, la protagonista prefiere desprenderse de su corporalidad y transformarse, en consecuencia, en una mujer invisible. Aunque no se menciona explícitamente, el relato sugiere que el espacio doméstico demanda una serie de hábitos y prácticas que, al no ser satisfechos, conducen a la crisis 27 Ibídem, pp. 93-94, cursivas nuestras. 28 Ibídem, p. 97.

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