Elsa Leticia García Argüelles 520 rebelan a su dictadura. Y finalmente, el personaje muere porque es imposible asir una identidad.17 Isabel de Motezuma, las sensaciones de la obsidiana La narrativa en torno a esta figura histórica resulta ser algo innovador, sobre todo si la confrontamos con la figura de La Malinche y la amplia bibliografía que existe. No ha sido un asunto muy recorrido en la narrativa mexicana, pues hay muchos silencios históricos y literarios. La novela La otra Isabel (2021) en su portada anexa la frase: “La historia de la única heredera de Moctezuma contada como nunca antes”. La editorial Planeta ha publicado varias de sus novelas que persiguen una venta exitosa, y vemos en los paratextos la postura feminista que reintegra el mundo de la mujer indígena y su lugar de nobleza. La investigadora Rosa Grillo en su excelente ensayo: Una principessa azteca: Tecuichpotzin Ichcaxochitzin – Isabel de Moctezuma (2016). Un torbellino en el que historiadores y escritores aú n pueden sumergirse y mezclarse por completo para futuras construcciones e inventos sobre el nacimiento del México moderno, al tiempo que dan espacio al protagonismo femenino, capaz de surgir e imponerse de maneras alternativas y efectivas: “al unir nuestras voces femeninas, la venganza prometida cobraba una dimensión trascendente, que sobrepasaba al tiempo de los hombres porque nosotras seríamos capaces de arrebatar la sangre de nuestros verdugos e imprimir una conciencia permanente de lo sucedido en las venas de los vá stagos que procreá ramos con ellos”. 18 Grillo nos brinda un panorama histórico y literario de esa figura que ha sido menos leída y estudiada, no obstante, reconoce que las fuentes históricas en relación a la conquista que permiten seguir a Isabel de Moctezuma como una figura, qué a pesar de su estatus de nobleza, su historia giró en torno a los personajes masculinos importantes tanto del lado español como del lado indígena: Josefina Muriel afirma que “por encima de todos se eleva a la altura del símbolo universal” (Muriel, 1963, p.1) mientras Reynolds, en un libro que es ahora un clá sico, reconoce que “la preferencia por enfrentar a Cortés con Cuauhtémoc, má s bien que con Moctezuma, continúa aún hoy” (Reynolds, 1978, p. 303) con frecuencia comparte -disputa- este rol con Xicoténcatl el joven, valiente y trágico general de Tlaxcala. Moctezuma puede inspirar piedad, empatía, rabia o desprecio, pero no podrá llegar a ser un héroe épico, o un antihéroe, roles en los que se necesitan valores absolutos: en el siglo XIX y principios del siglo XX, varias novelas – a partir del anónimo Jicontecal (Filadelfia, 1826) – habían centrado su atención en la oposición 17 Tornero, Angélica. El personaje literario historia y borradura. México: Universidad Autónoma del Estado de Morelos, 2011, p. 99. 18 Rosa María Grillo. Una principessa azteca: Tecuichpotzin Ichcaxochitzin – Isabel de Moctezuma (2016), Confluenze vol. 8, no. 2, Dipartimento di Lingue Letterature e Culture Modrne, Università di Bologna, p. 251. Una princesa Azteca. Tecuichpotzin Ichcaxochitzin – Isabel de Moctezuma, traducción de Mariana Yebra Lara, Gema Torres Collazo, Reyna Cecilia Murillo Garza.
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx