Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Personajes femeninos y gestos históricos: Las emociones y el cuerpo en la narrativa de Laura Martínez Belli 519 sociología, que han llevado a colocar un profundo interés por las emociones y los afectos para entender a los sujetos y sus relaciones en comunidad. Las emociones responden a una historicidad y a un contexto sociocultural, que también atraviesa razas y géneros, por lo tanto, la comprensión de las emociones en relación al discurso histórico ha permitido dar por sentados discursos de poder, que además han estereotipado a los sujetos históricos, ya sean figuras célebres o figuras anónimas. El problema con la narrativa y las protagonistas de Laura Martínez Belli es que olvidó toda la tradición de la novela de las vanguardias y todas las formas de narrar que conducen a la ambigüedad, donde el lector va reconstruyendo la identidad del personaje, y además, la protagonista toma la voz del relato; no necesariamente bajo el dominio del autor/a, el narrador/a, o alguien que guíe o diluya la crisis, o la toma de consciencia que el mismo personaje pueda encarnar desde diversas configuraciones: En el siglo XIX, las novelas se fragmentan cada vez más, el narrador va perdiendo importancia y los personajes se fortalecen. Hacia finales del siglo, el autor ya no es omnipresente. Además, la hipótesis de la desaparición del sujeto en el lenguaje repercute en la idea de la desaparición de dicho autor. Por otro lado, el narrador no es una conciencia que discierna la verdad, sino que se diluye en la perspectiva de los personajes. Finalmente, los mismos personajes no son una conciencia de unidad, sino de multiplicidad. Al diluirse el narrador, los personajes descubren la orfandad, no más dios-narrador-autor que guíe sus destinos y juzgue sus acciones. Ahora deben tomar sus vidas en sus manos, para lo cual la consciencia individual es insuficiente, y quizás, una mera aspiración.16 El nombre propio de la figura histórica es el lugar de partida del referente hacia el referido ficcional, no obstante, el lector guarda un imaginario cultural que impiden o permiten la “borradura del personaje”, pues los nombres de Isabel de Moztezuma, Carlota, y Frida conlleva a crear lazos de intertextualidad con la Historia, ya sea desde los libros de texto escolares o la información de los medios de comunicación, o quizás desde un conocimiento más experto. Nombres que sabemos célebres y mueven la curiosidad del lector. Si bien, la lectura teórica y metodológica de Angelica Tornero va mucho más lejos al dilucidar toda una historia de la construcción del personaje ficcional en sus constantes borraduras; la reflexión de la identidad narrativa del personaje en un tiempo y espacio determinado donde pueda liberarse del autor y del narrador: En la segunda mitad del siglo XX, en términos generales, se considera que no hay identidad en relación con el autor; no hay un “quien” que responda, porque hay sólo lenguaje, diseminación de sentido, o dicho de otro modo, descomposición, desestructuración. Por otro lado, el narrador muere porque los personajes se 16 Angélica Tornero. El personaje literario historia y borradura. México: Universidad Autónoma del Estado de Morelos, 2011, p. 95.

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