Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Elsa Leticia García Argüelles 518 través del simbolismo de su cultura madre, con ellos se pueden justificar y comprender sus acciones desde la perspectiva de los pueblos nativos. Asimismo, el significado de estos apelativos en la cosmovisión azteca determina la existencia del personaje, subraya la posible inmanencia de su destino, pero, al mismo tiempo, ofrece indicios de la grandeza que le espera. Muchos de los discursos contemporá neos de escritoras vuelven a estos nombres porque contienen los mitos de deidades femeninas desobedientes o excepcionales, que luego pueden traslapar en la nueva construcción del personaje. Al retomar su sentido, se pueden reconfigurar positivamente sus rasgos, validándola como modelo de comportamiento y no como ejemplo de vergü enza. […]Si bien hay una construcción ideológica del mexicano a través de los nombres de estos dos personajes, dicha ideología se diversifica a lo largo de la historia, pero mayormente inclina su balanza a favor de una visión masculina o patriarcal, en ella La Malinche es siempre estereotipada y sus valores justificados.14 Las figuras de mujeres de la Historia de México que han sido nombradas, valoradas, y rescatadas por otras mujeres que escriben desde la Historia, la ficción literaria, y los estudios de crítica. Las narrativas literarias seducen al lector/a y crean un puente entre “la verdad” de los hechos y la “verdad” de los afectos y las emociones (sentir miedo, sentir dolor, sentir tristeza, sentir vergüenza), pues la subjetividad de las protagonistas crea fisuras en su transformación y en sus agenciamientos entre lo oficial y su propia libertad. Begoña Barrera y María Sierra comentan que hay emociones permitidas culturalmente, y hay otras sancionadas, es decir, hay un trasfondo social, cultural, e histórico que legitima o desestima las formas de sentir, en este caso, para dar vida y libertad a una protagonista ficcional: En esta búsqueda de libertad, los individuos pueden encontrar eventualmente lo que Reddy denomina «refugios emocionales», una relación, ritual u organización formal o informal que proporciona cierta libertad a los individuos, porque supone la relajación de las exigencias emocionales de un régimen/sistema emocional. En oposición a la libertad emocional, el «sufrimiento emocional» sería el resultado de la imposición de un estilo sentimental restrictivo, que impide a los individuos que viven bajo su normativa transitar hacia otros o maniobrar entre varias opciones afectivas, por quedar siempre sujetos a un patrón que no les permite el autoconocimiento y que coarta sus opciones de construirse más allá de lo que pudiera considerarse –no sin problema–, el «repertorio emocional oficial».15 El recuento de la trayectoria teórica de las emociones parte de los estudios interdisciplinarios, como la antropología y la psicología cognitiva, entre otras como la 14 Arlett Cancino Vázquez y Elsa Leticia García Argüelles. “Los nombres de La Malinche y su resonancia ideológica en la construcción de la mujer mexicana”, en Ortíz, Alberto et al. Maravillas, prodigios, y personajes de la Cultura Novohispana. México: Editorial Texere, 2021, pp. 126-127,132. 15 Begoña Barrera y María Sierra. “Historia de las emociones: ¿qué cuentan los afectos del pasado? Historia y Memoria, Esp., Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC 2020, EneroDiciembre, pp. 124-125.

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