Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Personajes femeninos y gestos históricos: Las emociones y el cuerpo en la narrativa de Laura Martínez Belli 513 tenido en este proceso. Al mismo tiempo, autores que luego tendrían un papel nuclear en el desarrollo de la historia de las emociones, como Peter N. Stearns, reconocieron la necesidad de iluminar la enorme carga de construcción emocional, que se esconde tras los procesos de creación de las identidades de género, en su caso, la masculina.6 Por fortuna, el género en fuga que ha sido y seguirá siendo la Novela Histórica mantiene vivo un compendio de excelentes narraciones, teatro, y poesía que le brindan libertad al lector para trascender no sólo al mismo género, sino también transformar al lector hacia una crisis y toma de consciencia en el contexto de América Latina.7 De este modo, la percepción del lector/a recibe la representación de los cuerpos y las imágenes de mujeres en la Historia de México, en medio de los imaginarios sociales y culturales para legitimar o deslegitimar a determinadas figuras de la Historia. El asunto del personaje, personae dramática, o el yo del sujeto se modifica de acuerdo al contrato de lectura, el cual cambia si el referente es un personaje reconocido o un personaje anónimo; sin duda, también será relevante la versatilidad en relación a las técnicas narrativas y el trabajo del lenguaje. Desde luego, Seymour Menton, La nueva novela histórica de la América Latina, 1979-1992 (1993); Fernando Ainsa, “Nueva novela histórica y relativización transdisciplinaria del saber histórico” (1994); María Cristina Pons, Memorias del olvido. La novela histórica de finales del siglo XX (1996); Ana Rosa Domenella, (Re) escribir la historia desde la novela de fin de siglo (2002), son estudios de teoría y crítica que han marcado un diálogo y una controversia de dos discursos que se entrelazan, a veces de manera profunda e inquietante, y en otras, de formas ligeras y banales. De acuerdo con Noe Jitrik, la versatilidad de este tipo de textualidades establece una relación a manera de una onomatopeya entre ambas palabras: historia y ficción. La definición de Novela Histórica se articula de acuerdo a la publicación en el tiempo y el espacio, es decir, dónde, cómo, y para qué surgen las novelas de corte histórico; por lo tanto, las clasificaciones se reactualizan en las nuevas olas de generaciones de escritores y de lectores. Muchas clasificaciones y definiciones han tenido lugar, no obstante, es vital aludir al contexto de la producción cultural y las características que se proponen: En ese sentido, la novela histórica, no ya la formula, podría definirse muy en general y aproximadamente como un acuerdo –-quizás siempre violado— entre “verdad”, que estaría del lado de la historia, y “mentira”, que estaría de lado de la ficción. Y es siempre violado porque es impensable un acuerdo perfecto entre esos dos órdenes que encarnan, a su turno, dimensiones propias de la lengua misma o de la palabra entendidas como relaciones de apropiación del mundo.8 6 Begoña Barrera y María Sierra. “Historia de las emociones: ¿qué cuentan los afectos del pasado? Historia y Memoria, Esp., Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC 2020, EneroDiciembre, pp. 114-115. 7 Rodrigo Bazá n Bonfil. “Sobre la nueva novela histórica Latinoamericana. Apuntes para una definición en fuga, en Domenella, Ana Rosa (Coord.) (Re)escribir la historia desde la novela de fin de siglo. México: Biblioteca de Signos, UAM, Universidad Autónoma Metropolitana, 2002, pp. 315-333. 8 Noé Jitrik. Historia e imaginación literaria. La posibilidad de un género. Buenos Aires: Editorial Biblos, 1995. p. 11.

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