Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Magda Portal: Trazos cortados y olvidados Correspondencia y construcción de vínculos femeninos en América Latina 472 algún aprista en Tacna. Que es lo que ella irá señalando en diversos momentos sobre el acoso continúo vivido por el partido al que había pertenecido. La correspondencia con mujeres en el archivo es mayor a partir de la década de los 60s, cuando ya hay cambios en su vida y mayor cercanía con las mujeres. Anexo, Carta a la señora Elisa de Eliot Señora Elisa de Eliot Tacna Mi muy querida amiga, Estoy en deuda con Ud. por no haberle escrito luego de mi arribo, a esta ciudad. Pero he tenido múltiples quehaceres, por mi ocupación primordial, que es la Editora mexicana que represento, y luego, la enfermedad de mi madre que ha tenido hasta 3 retrocesos en estos últimos meses. No olvidé su encargo al llegar a Arequipa y enseguida llamé a la señora Hortensia de Lizón. Lo hice varias veces, hasta que al fin obtuve la noticia de que se encontraba en una clínica, pues habían operado a una hijita suya de las amígdalas. Luego mis ocupaciones y el tiempo tan corto, pues debía seguir viaje a Cuzco, me impidieron volver a conectarme con ella. En cuanto llegué a Lima hice un paquete y le mandé 2 libros míos a Lucio. Hace dos días recibí una larga y emocionada carta suya. Cómo me alegra haber tenido esta oportunidad de tener noticias de este querido amigo, compañero de años mejores, cuando la fe y el entusiasmo iluminaba nuestras vidas. Él también está enfermo y pesaroso, alejado de los amigos viviendo en soledad. Hemos quedado en escribirnos de continuo y restablecer el vínculo cordial que nos unía, para hacer más llevadera la existencia. ¿Y usted, mi buena amiga? ¿Cómo le va pasando por esas hermosas tierras? Tuve muy buena impresión de los adelantos de Tacna y me parece que se puede vivir allá sin extrañar muchas ciudades más importantes. Una de mis penas fue, al estar en Tacna, no haber tenido oportunidad de conversar más largo con usted. No sé qué se mezcló para impedirlo. Me sospecho que los empleados de la administración eran apristas y procuraron negarme a las gentes que venían a buscarme. Es así cuando pueden. Cuénteme entre el número de sus amigas y mándeme lo que desee por estas tierras limeñas. Tendré sumo gusto en atenderla en lo que esté a mi alcance. Y si se le ocurre venir alguna vez, hágamelo saber con anticipación para no perder la oportunidad de estar con usted. La abraza y le desea lo mejor, su sincera amiga 31 de octubre de 1959

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