Diana Miloslavich Túpac 469 No habíamos oído nunca un alma más atormentada, ni más azotada por los vientos adversos, y que sin embargo jamás haya prorrumpido en un grito de protesta, en una exclamación de rebeldía. Mansamente recibe el dolor y lo cobija en sus entrañas y le da a beber su sangre. Y reza. Nuestro siglo descreído y ateo tiene una sola fervorosa creyente: Gabriela Mistral. Su expresión más sincera —ella es siempre sincera— es aquella en que se nos figura una madre bendiciendo a sus hijos. Y nunca tuvo hijos. Pero ha sido maestra en el sacro sentido del vocablo que usó Cristo, vale decir, más que madre, porque fue madre en el espíritu. Alguna vez le oímos una tremenda exclamación en “El poema del hijo”. Es aquella en que bendice su vientre por haber sido infecundo, y se alegra de no haber mecido entre sus brazos un hijo del amor. Pero con ser terrible el grito encierra un profundo sentido generoso: que su dolor no se desplace, que acabe en su corazón, con ella. Que su herencia de lágrimas no la recoja nadie. Gabriela Mistral tiene el don supremo: la fe. Cree en Dios, cree en la bondad, cree en su corazón. Y esta antorcha que le ilumina el espíritu se propaga en claras ondas a todo lo que le rodea. Al lado de ella nadie osará ser incrédulo ni pesimista. Y en tan excelsa virtud está el milagro de su fortaleza”. Magda Portal y María Jesús Alvarado Una primera mención a María Jesús Alvarado pionera del feminismo peruano aparece en la carta que Portal publica el 28 de enero de 1928 en La Revista Repertorio Americano3 cuando hace una relación de los expulsados del Perú a partir de 1923, esta en su lista, Alvarado Rivera y la poeta Blanca Luz Brum, la encabeza Haya de la Torre y Manuel Seoane, está incluida ella también y Serafín del Mar. Efectivamente María Jesús Alvarado sale al exilio en Buenos Aires del (1924-1936). Es de anotar que en la larga relación de nombres la única feminista incluida es María Jesús Alvarado que, exiliada por el gobierno de Leguía, luego de estar presa durante 1923 por su apoyo a los sindicatos obreros y por su hostilidad frente a la dictadura de Leguía. En su libro Las Mujeres y el Aprismo, (1933) sobre María Alvarado Rivera resaltará su labor como maestra y víctima de la tiranía de Leguía. Magda Portal remite el 16 de octubre de 1946 una carta de invitación a María Jesús Alvarado en su calidad de presidenta de Evolución Femenina para presentar trabajos de todas las miembros para la Convención Nacional de Mujeres Apristas. La que se realizaría en la segunda quincena de noviembre de 1946. También invita a una delegada con voz, pero sin voto. La carta está escrita en una hoja de papel membretado que dice Partido 3 Magda Portal, Repertorio Americano XVI, Costa Rica, 1928, p 62
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