Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

“La libertad y la tiranía”: Discursos de diosas y emancipadas “hasta que la dignidad se haga costumbre”. CEMHAL 25 años. 46 Otra figura representativa para la historia nacional, Sor Juana Inés de la Cruz (1648— 1695), “La Décima Musa”, sin duda escritora de talla gigante; leía latín, francés, escribía en nahuatl y en español. Su obra sufre expropiación cultural al ser siempre asociada a la literatura de los Siglos de Oro de España. Aunque nunca a la altura del coetáneo, Juan Ruíz de Alarcón. También interligente, Sor Juana atraviesa una etapa cortesana y decide ser una monja criolla, para poder estudiar; en realidad es segregada y se le consideraba una rara avis, caso excepcional, única mujer culta. Hoy es una de nuestras diosas. Aquí aplica el argumento de la reseña del libro de Sara Beatriz Guardia: Dominga, Francisca, Flora. Soy una fugitiva, una profana, una paria: Es un hecho aceptado que durante el virreinato la condición de la mujer fue muy pobre y trágica. Prácticamente no tuvo ningún poder. Durante la época del dominio peninsular, de virreyes, oidores e inquisidores, para la mujer española y para la criolla sólo existían dos alternativas en la vida: el santo matrimonio o el convento. Si ocurría algún divorcio o separación sólo quedaban la prostitución o la casa de recogidas. Para la mujer nativa fue peor porque para ella solo existió la posibilidad del amancebamiento, del vasallaje o de la servidumbre.7 En las investigaciones de CEMHAL también se encuentran evidencias de la reubicación del discurso sorjuanista, una restauración del pensamiento y la lengua, la voz de la mujer, las mujeres, lectoras profesionales que con la mirada del Tercer Milenio y la escritura que acoge la escritura femenina y feminista, en “Los sermones escondidos de Sor Juana Inés de la Cruz” o una autobiografía intelectual, má s aú n, las má ximas osadías de la monja que murió joven en pleno esplendor escritural (1695) luego de ser regañada, castigada, encerrada por haber escrito y desafiado a la Iglesia, la indudable institución patriarcal 8. En los libros de texto del último tercio del siglo pasado, las historias de la literatura mexicana, el caso de la profesora Álvarez (37 reediciones) 9 o el de María del Carmen Millán, primera académica de la lengua, aparecen solamente Sor Juana, del siglo XVII, y María Enriqueta (1872—1968). Gran salto de 300 años en el registro histórico de las escritoras; sólo dos grandes, las clásicas asociadas a la organización masculina, y las falsas creencias sobre “el sexo débil”. Con rasgos distintivos por excéntricas, ú nicas letradas, locas geniales, siempre sumisas al organismo patriarcal. María Enriqueta prolífica en el género romántico primero, modernista después, y ya reconocida, estaba siempre asociada a ser la esposa de un historiador mediocre, porfirista, que perdió el salario con Feminista” en Sara Beatriz Guardia. Edición y compilación. Escritoras del Siglo XIX en América Latina. Lima, CEMHAL, 2012. 7 Manuel Lasso. Reseña: Sara Beatriz Guardia. Dominga, Francisca, Flora. Soy una fugitiva, una profana, una paria. Arequipa: Universidad de San Agustín, 2016. CEMHAL, Reseña de libros, 2010—2018, en https://www.cemhal.org/resena3.html 8 Grady C. Wray. “Los sermones escondidos de Sor Juana Inés”; Robin Ann Rice. “La loa como autobiografía intelectual: El mártir del sacramento, San Hermenegildo de Sor Juana Inés de la Cruz”; Guillermo Schmidhuber de la Mora. “La dramaturgia de Sor Juana Inés de la Cruz, su má xima osadía” en Sara Beatriz Guardia. Edición y compilación. Mujeres que escriben en América Latina, Lima, CEMHAL, 2007. 9 María Edmée Álvarez. Literatura mexicana e hispanoamericana. México, Porrúa, 1º ed. 1957, 35º ed., 1993.

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