Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Intertextualidades en Jorge o El hijo del pueblo, de María Nieves y Bustamante 438 lo fue y con ternura; dando esa prueba los hijos del Misti de cuan superiores son en los contrastes a lo que calculaban los que se preciaban de políticos. Arequipa no sólo recibió a Vivanco asociándose a su desventura, sino que, con aquel patriotismo y actitud de ha dado pruebas repetidas, improvisó un ejército, lo disciplinó y lo sostuvo a costa de grandes sacrificios, hasta ponerlo en estado de honrosa defensa de su territorio y de la causa que había proclamado. (1994, 303-305) En el pasaje citado Valdivia resalta el valor y heroísmo de los arequipeños, quienes conducidos por Vivanco han experimentado una derrota en el puerto del Callao, pero pese a eso, el resto de los pobladores lo reciben bien al caudillo. De esta manera, Arequipa “improvisó un ejército, lo disciplinó y lo sostuvo a costa de grandes sacrificios, hasta ponerlo en estado de honrosa defensa de su territorio y de la causa que había proclamado”. Esta actitud se corrobora má s adelante cuando Valdivia expresa: El ardor de los arequipeños, a pesar de ser ya proverbial para los combates, fue llevado entonces hasta la exageración. Sin orden de Vivanco, salían gruesas partidas a pelear contra las avanzadas de Castilla. Los más días se traían a la ciudad cuatro o seis muertos, y muchos heridos al hospital o a sus casas. Los paisanos habían reunido muchos féretros, y hacían a sus compañeros exequias pomposas, conduciendo los cadáveres con música hasta el panteón de Miraflores. (1994, 305) Juan Gualberto Valdivia no escatima adjetivos para ponderar el valor y el heroísmo del pueblo arequipeño, ese “ardor” que, “a pesar de ser ya proverbial para los combates, fue llevado entonces hasta la exageración”. Por su parte, en Jorge, MNB también exalta el valor y el heroísmo arequipeño. Del mismo modo que Valdivia, no deja de resaltar la actitud patriótica de los pobladores de Arequipa. Es más, su novela puede ser definida como un elogio a la valentía de Arequipa y sus clases populares. Por ejemplo, citemos el siguiente diálogo: “—Aunque su padre está por morir, aunque su madre desfallezca, aunque su amada quede expirando, todo debe abandonarlo para volar a la defensa de Arequipa—dijo con voz atronadora un Inmortal” (2010, 236). Estas virtudes llegan al límite mismo del sacrificio de la familia y la persona misma del arequipeño. No importa el padre, la madre, la amada, todo se deja por la defensa de Arequipa. A lo largo de la novela esta actitud hacia los arequipeños se reitera, se puede encontrar una clara intención de enaltecer sus cualidades patrióticas y guerreras. Pero hay que indicar que una diferencia importante es que mientras que en Juan Gualberto Valdivia el término “Arequipeños” se utiliza para referirse a todos los habitantes de la ciudad, en Jorge, esta palabra se circunscribe a los integrantes de los sectores populares, plasmados en la metonimia de los artesanos. Esto es importante, porque la propuesta de Valdivia intenta probar que Arequipa, como un todo orgánico, se organizó en contra del ataque de Castilla, en este todo, por supuesto, el historiador incluye a los grupos dirigentes, quienes promovieron dicha revolución y, posteriormente, desertaron de la misma. MNB no piensa del mismo modo, porque, en su opinión, no fueron todos los arequipeños los que defendieron la ciudad de las huestes de Castilla, sino que este mérito les corresponde fundamentalmente a los sectores populares, representados por Jorge

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