Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Intertextualidades en Jorge o El hijo del pueblo, de María Nieves y Bustamante 436 Valdivia para dotar a su novela de un asidero histórico, que le permitiera contar, como ella se había impuesto, con “exactitud”, aquello que había sucedido en las Revoluciones de 1851 y 1856-1858 en Arequipa. Después de todo, Las revoluciones no se trataba de un libro cualquiera, sino, como dejó en claro el prólogo de Francisco Calderón, de uno importante en el que su autor había sido testigo de los hechos referidos y, además, tenía, en muchos de ellos, algún tipo de protagonismo (Valdivia ejerció más de un cargo político a nivel nacional). Además, la figura de este intelectual y político en Arequipa y el resto del Perú estaba investida de una credibilidad absoluta, en virtud de la reiterada conducta proba con la que había conducido su vida pública. El hecho de que MNB basara parte de su novela en el libro de Valdivia no equivale a sustentar, de ningún modo, que se está ante una transposición literal, sino que se produce una relación de intertextualidad. Este acto es plenamente consciente, porque su autora busca precisamente validar su texto en el texto del político e historiador. Lo que se encuentra en Jorge es una especie de reelaboración que, si bien tiene en cuenta lo narrado por Valdivia, no lo sigue con exactitud y, en muchos pasajes de los eventos que narra, incluso se explaya más allá de lo referido por el autor de Las revoluciones. En efecto, ambos textos se ocupan sobre el mismo tema (las revoluciones de Arequipa de 1851 y 1856-1858), pero no lo hacen de la misma manera. En el caso del texto de Valdivia, tenemos un libro cuya intención es, como reseñó García Calderón, abordar los diferentes procesos revolucionarios acaecidos en la Ciudad Blanca durante el siglo XIX (para ser puntuales, en el periodo que comprende de 1834 a 1866), mientras que en el libro de MNB se refiere a dos revoluciones en específico: la de 1851 (muy brevemente) y la de 1856-58. Como podrá notarse, la amplitud del radio de los acontecimientos que desean ser evocados en los dos textos difiere notablemente. Asimismo, debe decirse que MNB dosifica la información que le proporciona el libro de Valdivia, según las necesidades del relato. Por eso, cuando se ocupa de la revolución de 1851, la autora se focaliza en el acto de colgar una bandera por parte de los seguidores de Echenique, a partir de este evento se desencadenan una serie de situaciones que MNB no menciona, sino que esta referencia histórica le permite que su relato desemboque en el deceso de un personaje fundamental en el desarrollo de su novela: don Raimundo, abuelo de Jorge, quien antes de morir le revela a su hijo José el secreto del verdadero origen de su nieto. He aquí una virtud en la novela de MNB: la historia doméstica de su protagonista se inserta en la historia de la ciudad y sus revoluciones, de manera tan natural que el lector no experimenta ningún tipo de incomodidad Aspecto que los críticos resaltan de esta obra de MNB (Cornejo Polar, 1971, 9). Del mismo modo, si se revisa el texto de Valdivia, se encontrará que esta presentación que se realiza sobre ambas revoluciones es esquemática y puntual, salvo en los casos en los que el propio autor es protagonista, mientras que en la novela de MNB se encuentra un desarrollo más detallado. No se trata de las acciones que involucran la historia del amor frustrado entre Jorge y Elena, que se cuenta en la novela, sino a los hechos históricos, propios de las revoluciones evocadas. Asimismo, en el decurso de Jorge, se producen una serie de eventos que no se mencionan en el texto de Valdivia. Esto demuestra que MNB, además de utilizar este libro de historia como fuente, también

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