Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Intertextualidades en Jorge o El hijo del pueblo, de María Nieves y Bustamante 434 no perdonó tal osadía y, junto a su ejército, asaltó e invadió la ciudad, derrotando al insurrecto y dejando más de 3000 arequipeños muertos. Nieves y Bustamante no solo relató dichos hechos en una historia épica, sino que, al interior de la misma, incluyó una segunda historia, más doméstica, “menos trascendental”: el idilio protagonizado por Jorge Flores y Elena Velarde, el que no llegó a realizarse por culpa de las diferencias sociales (Jorge es un mestizo pobre, “un hijo del pueblo”, mientras que su amada pertenece al grupo dominante blanco y acomodado). Para escribir su novela, María Nieves y Bustamante se valió tanto de fuentes orales como escritas. Como apunta Álvaro Espinoza, esta escritora usó testimonios, documentos e, incluso, versos para “recrear los dramá ticos acontecimientos de aquella sangrienta revolución” (2020, 181). El objetivo de este artículo es analizar la relación que establece Jorge o El hijo del pueblo1 con dos de las fuentes escritas más importantes que le sirvieron de insumo: Las revoluciones de Arequipa (1874), de Juan Gualberto Valdivia y Leila. Escena de la toma de Arequipa (Marzo 8 de 1858) (1862), de Ernesto Noboa. 2. Las revoluciones de Arequipa (1874) de Juan Gualberto Valdivia Respecto a las influencias que se presentan en Jorge¸ Bermejo afirma que entre estas se tiene los trabajos de “Walter Scott, Lamartine y seguramente Chauteubriand” (1954, p 201-202), Chirinos Soto añade a esta lista nombres como los de “Dumas y Sue” (1983, X). Por su parte Xavier Bacacorzo cita a Dante, Chateaubriand, Saint-Pierre, Víctor Hugo, Bécquer, Petrarca, José Mármol y Jorge Isaacs (1995). Tito Cáceres Cuadros destaca la influencia de Amalia de José Mármol (2003, 66). Díaz del Olmo cita autores como Dumas, la Condesa de Genlis, Rafael Húmara y Salamanca (2014, XVI). Lamentablemente, la crítica especializada no ha explicado de manera eficiente en qué consisten dichas influencias. Caso distinto es lo que ocurre con el texto de Juan Gualberto Valdivia, Las revoluciones de Arequipa (1874) (en adelante, solo nos referiremos a este texto como Las revoluciones). Esto en virtud de dos acciones concretas e irrefutables: 1) el uso de algunas partes del libro de Valdivia en la narración de Jorge, sobre todo, en lo referido a los sucesos revolucionarios de 1851 y 1856-1858, y 2) en la novela se menciona este libro de historia, como una referencia paratextual, una nota a pie de página que acompaña el texto central, en la que puede leerse: “Monseñor Valdivia –“Memorias sobre las revoluciones de Arequipa” (2010, 17).2 Cabe preguntarse si la cita anterior es suficiente para afirmar que Jorge es una versión novelada de Las revoluciones, como sostiene Luis Alberto Sánchez (1981, 1064) y que, de alguna manera, representa la opinión de una gran parte de la crítica especializada. A todas luces esto constituye un despropósito, motivado, entre otras cosas, porque el historiador y político arequipeño fue uno de los primeros que rindió cuenta sobre estas revoluciones, debe recordarse que su libro antecede dieciocho años a la novela de María Nieves y Bustamante;3 entonces, no resulta del todo extraño que se considere que la autora tomara como referencia inmediata y 1 A partir de este momento, designaremos a Jorge o El hijo del pueblo como Jorge. 2 Todas las citas de Jorge o El hijo del pueblo corresponden a la edición elaborada por el gobierno regional de Arequipa, publicada el año 2010. 3 Abreviaremos María Nieves y Bustamante: MNB.

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