433 INTERTEXTUALIDADES EN JORGE O EL HIJO DEL PUEBLO, DE MARÍA NIEVES Y BUSTAMANTE Richard Leonardo-Loayza Universidad Nacional Federico Villarreal. Lima-Perú. Resumen Jorge o El hijo del pueblo (1892), de María Nieves y Bustamante es una novela fundamental para entender las maneras cómo la intelectualidad del Perú, de fines del siglo XIX, imagina la construcción de la nación y su posterior modernización. Esta novela, dejada de lado durante mucho tiempo por la crítica especializada aún no ha recibido la atención que merece. En este sentido, es importante analizar la relación que se establece entre Jorge o El hijo del pueblo y dos textos anteriores que le sirven de sustrato: Las revoluciones de Arequipa (1874), de Juan Gualberto Valdivia y Leila. Escena de la toma de Arequipa (Marzo 8 de 1858) (1862), de Ernesto Noboa. 1. Introducción Desde el ámbito de lo doméstico, reivindicando el mundo de los afectos, transformando sus experiencias personales y cotidianas en literatura, las mujeres de Hispanoamérica participaron en una discusión reservada para los varones, pero con el honroso añadido de que en más de una ocasión presentaron una postura más desafiante y valerosa que sus pares varones, al escribir sobre temas realmente incómodos para la época (Leonardo-Loayza, 2018, 2022). No se equivoca Kemy Oyarzún, parafraseando a Masiello, cuando dice: “[A]ú n en el caso de las mujeres má s conservadoras, los artefactos literarios [novelas, cuentos, crónicas, etc.] opera[ro]n con dispositivos más porosos a la heterogeneidad etnocultural y genérico-sexual que aquellos escritos por los hombres del liberalismo” (1996, 94). En el caso del Perú del siglo XIX, los ejemplos de estas autoras valientes son varios, solo es necesario recordar a Clorinda Matto de Turner o Mercedes Cabello de Carbonera. A este grupo de mujeres ilustradas pertenece María Nieves y Bustamante, ya que decidió transgredir su posición de género (que la ligaba a los quehaceres del hogar y la familia) y se atrevió a cultivar la escritura, “un gusto demasiado masculino” (Gilbert y Gubar, 1998, 23) para la época. Con el agregado de que si bien en el imaginario podía aceptarse de que las mujeres se dedicaran al ejercicio de la poesía, la autora, nacida en tierra de poetas (Bermejo, 1958; Cornejo Polar, 1998, 239), se empeñó en convertirse en una novelista, lo que ya la definía como una rebelde, en una abierta provocación a los modelos sociales vigentes. María Nieves y Bustamante no eligió un tema cualquiera para debutar oficialmente como narradora, más bien prefirió uno que implicara abordar un evento fundamental para la memoria de Arequipa: la revolución de 1856 a 1858 (en la novela también se alude a la revolución de 1851, pero este tratamiento es mucho menor a la de 1856-1858.). En dicha revolución, el general Manuel Ignacio de Vivanco acaudilló a Arequipa, la Ciudad Blanca, y se enfrentó al entonces presidente Ramón Castilla, quien
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