Sofía Pachas Maceda 427 Contemplaron también a un grupo de “voceras” que entablaron contacto con las redacciones de los periódicos. Ellas eran las que mantenían actualizada la información y agradecían a los redactores la difusión de dicho material. Esto fue destacado, en más de una oportunidad, por el periódico La Crónica, que publicó la fotografía de la comisión que visitó sus instalaciones el 9 de septiembre. Aunque la imagen carece de un rótulo en el que se especifiquen los nombres de las nueve telefonistas, resulta ser un interesante registro visual de un grupo de trabajadoras urbanas, vestidas con trajes y sombreros a la moda, provenientes en su mayoría de la clase media. Que el Presidente de la Junta de Gobierno, David Samanez Ocampo, haya llegado a intervenir es una forma de sopesar la resonancia de esta huelga. Esto sucedió el quinto día, cuando una comitiva de telefonistas fue recibida en el Palacio de Gobierno. El grupo de trabajadoras dejó el pliego de reclamos, del cual se destacan cuatro puntos: 1) Reconocimiento del Sindicato de Trabajadores de Telefonistas de Lima, Callao y balnearios, 2) Incremento Salarial (ochenta soles mensuales), 3) Mejora de las condiciones laborales (jornadas de 6 y 5 horas, de acuerdo al trabajo diurno o nocturno; supresión del horario rotativo, implantación de asientos con espaldares, el restablecimiento de gratificaciones, el abono de pago adicional por horas extras, días domingos y feriados) y 4) Compromiso de la reposición de las empleadas despedidas y de la ausencia de represalias a las operarias en huelga (“La huelga de telefonistas continua en el mismo estado” 6). En tanto, Zoila Aurora envió otras misivas en las que defendía los intereses de las telefonistas. La más contundente fue la publicada el 12 de septiembre en El Comercio, en respuesta a una editorial del mismo diario. En una extensa carta basada en la “política social”, expresó su parecer sobre el capitalismo implantado en el Perú y sus consecuencias, que lo habían convertido en el “aniquilador de la vida del trabajador”. Ello la hacía pronunciarse a favor del sindicato formado por las telefonistas, del que “surgirán justos reclamos hasta obtener la ley que proteja contra el abuso y la explotación” (Cá ceres, “Sobre la huelga” 6). Esa abierta postura a favor de los trabajadores le valió a Cáceres ser reconocida como una defensora de los derechos sindicales. Esto lo expresó Alindor Mujica, secretario del Sindicato Central de Generación Chosica, Yanacota y Santa Rosa, en una misiva en la que exaltó su valentía y la destacó como alguien que “conoce muy de cerca la sicología y sus costumbres del obrero nacional” (Mujica, “Carta a Cá ceres”). A estas halagadoras palabras, Zoila Aurora no se mantuvo indiferente y en su respuesta agradeció el “voto de aplauso” y renovó su postura a favor de la sindicalización16. En lo referido a las telefonistas dijo que, a pesar de “los tropiezos” que encontró en las esferas oficiales, consiguió encausar sus reclamos, los mismos que 16 Se conoce que Cáceres también asesoró al sindicato de costureras del Estado, pero de este apoyo no ha quedado mayor registro.
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