Las chicas del cable en huelga. Feminismo peruano, Zoila Aurora Cáceres y el reclamo de las telefonistas (Lima, 1931) 424 daba a conocer la noticia del paro de las telefonistas, un aviso, de mayor formato y letras grandes ofrecía empleo a antiguas operarias y practicantes. Otro detalle que se aprecia en la lectura de esta primera noticia es que no se identificó a una líder, nadie que las represente dentro de las filas de las trabajadoras. El único nombre que destacó en todos los días de la huelga fue el del gerente Fernando Carbajal. La contraparte de esta voz masculina fue Zoila Aurora Cáceres, quien asumió la defensa de 104 telefonistas (“Continua sin solución la huelga” 11). Su intervención fue fundamental, pues en esos meses de campaña por el voto de la mujer su nombre captaba la atención de los medios, siendo una líder de opinión cuya postura era siempre de interés10. Lejos de ser un apoyo circunstancial, fue Cáceres quien asesoró a las huelguistas e incluso redactó un documento que fue enviado a la Junta de Gobierno el 20 de agosto, es decir, una semana antes que se hiciera pública la protesta11. El referido documento inicia así: En mi condición de presidenta del “Feminismo Peruano ZAC” institución que defiende los derechos de la mujer, y en virtud de la Ley 285112, art. 31, que autoriza a las instituciones a vigilar la ejecución de las leyes obreras, pido a ese Ministerio que se ampare a las señoritas telefonistas contra los abusos que la Compañía Peruana de Teléfonos Ltda., comete con sus empleadas, no obstante de que la Ley N° 2851 sobre trabajo de mujeres y niños, por cuenta agena [sic], es bastante limitada, por lo que no demanda gran esfuerzo el cumplirla (“La huelga de telefonistas” 12). Su defensa la somete, punto por punto, a lo contemplado por la ley, pero también a algunas modificaciones posteriores, lo que le otorga una solvencia indiscutible. De igual manera, días después, redactó el pliego de reclamos con catorce puntos que serían los tomados en cuenta para negociar el fin de la huelga. No era casual que Cáceres tuviera conocimiento de los derechos laborales, dado que FPZAC mantenía correspondencia con la Alianza Internacional de Mujeres por el Derecho de Sufragio e Igual Ciudadanía, ente internacional no gubernamental creado en 1904 por la feminista estadounidense Carrie Chapman Catt. La organización solicitaba a sus adherentes datos sobre varios aspectos de la vida de las mujeres y, precisamente, uno de los cuestionarios localizados en la correspondencia de Cáceres se refiere a las 10 El interés por tener el apoyo de Cáceres se reflejó también en una misiva que le envió Eudocio Ravines, secretario del Partido Comunista Peruano, donde le solicitó que se pronunciara a favor de una amnistía para los marinos chilenos que se habían sublevado en Coquimbo y que, luego de ser apresados, corrían peligro de muerte (Ravines 1). Cáceres accedió a la solicitud y remitió una carta solidarizándose con este caso, de ello ha quedado registro el documento de recepción de la Embajada de Chile en Perú. 11 En una carta enviada a El Comercio, Cáceres señaló que dos meses antes del inicio de la huelga, ella había conversado con los directivos “americanos” en su búsqueda de conciliar antes de llegar a medidas más drásticas (Cá ceres, “Sobre la huelga” 12). Esto demuestra el nivel de compromiso que tuvo en este conflicto. 12 Ley promulgada el 23 de noviembre de 1918, durante el gobierno de José Pardo.
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