Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Sofía Pachas Maceda 421 palabra e ideas de un numeroso grupo de mujeres y hombres que se sumó a los propósitos de FPZAC (Pachas 51). La primera meta del colectivo fue insertar el asunto del sufragio femenino en el Estatuto Electoral, pero, al no conseguirlo, la lucha se centró en lograr que este propósito fuese aprobado en la Asamblea Constituyente. Para ello, apoyó la candidatura de aquellos que manifestaban, públicamente y por escrito, su postura a favor del voto de las peruanas. Durante los últimos y ajetreados meses previos a la elección de los representantes de la Asamblea, las energías de Zoila Aurora Cáceres se dividieron, al coadyuvar a otra lucha que por esos meses empezó a librarse entre un grupo de trabajadoras y una empresa transnacional. La primera comunicación entre las trabajadoras y la líder del colectivo se remonta al 30 de junio de 1931, cuando 59 telefonistas solicitan a Cáceres que interceda por ellas, anunciando la visita de una comisión a fin de detallarle los motivos de su reclamo. Las telefonistas confiaban en que Cáceres las apoyaría, en tanto ellas se comprometían a acatar “los arreglos y resoluciones que Ud. tenga a bien adoptar, seguras como estamos, que ellas nos serán favorables” (Martínez de la Torre 210). Luego de estas líneas en las que una relación jerárquica se impone al utilizar el verbo acatar, solicitan se las considere como socias de FPZAC. De esta manera, se busca equilibrar la situación, pues se sellaba una alianza simbólica en la que todas serían beneficiadas: las telefonistas, al lograr la representatividad de una figura pública como Cáceres, y a su vez el colectivo, al adherir más voces asociadas a la lucha de las mujeres. Este fue el inicio de una sinergia de voluntades que se unieron en pro de un reclamo justo que mantuvo a Lima, entre el 26 de agosto y el 28 septiembre de 1931, atenta a las noticias concitadas por las telefonistas en huelga. “Las telefonistas no estás solas”. El decisivo apoyo de Feminismo Peruano ZAC. En el Perú, fue durante el primer gobierno de Andrés Avelino Cáceres8, padre de Zoila Aurora, que se consideró como asunto de interés general lo relativo al desarrollo del servicio telefónico. Para ello, se expidió el decreto del 16 de noviembre de 1886, mediante el cual se anunció la licitación pública de los servicios telegráficos y telefónicos. Sin embargo, ante el fracaso de esta convocatoria, dos años después se declaró el libre establecimiento de las líneas (Huamani 15). En 1930, transcurridos algunos años en los que el capital nacional había sostenido la empresa telefónica, los socios de la Compañía Peruana de Teléfonos vendieron la mayoría de las acciones a la International Telephone & Telegraph Corporation, con el 8 Luego de la resistencia que lideró durante la Guerra del Pacífico (1879-1883), Andrés A. Cáceres fue presidente del Perú en dos oportunidades, de 1886 a 1890 y de 1894 a 1895.

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