Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Las chicas del cable en huelga. Feminismo peruano, Zoila Aurora Cáceres y el reclamo de las telefonistas (Lima, 1931) 420 dentro del Poder Ejecutivo y Legislativo, esos vínculos entre Leguía y los olvidados fueron dejados de lado. Algo que contribuyó a reforzar la idea de una propuesta política renovadora fue el uso del lema “Patria Nueva”, que en materia económica implicó un proceso de modernización e industrialización del país a través de la presencia del capital extranjero, en especial, estadounidense. Con este estrecho vínculo y con una dinámica de empréstitos que llevaron a elevar la “deuda externa de 25 millones de soles en 1919, hasta los 221 millones diez años después” (Contreras y Cueto 247) es que Leguía llega a proclamarse, por tercera vez consecutiva, como presidente. Su régimen autoritario no dudó en perseguir y reprimir a sus adversarios, entre los cuales también se encuentra la ya mencionada María Jesús Alvarado. Ella tuvo que dejar el país luego de negarse a brindar los nombres de los obreros opositores al régimen que habían elaborado volantes en su imprenta (Zegarra 25). El desgaste del mandato de Leguía fue creciendo a medida que transcurría la década de 1920, y su desenlace se aceleró con el colapso de la Bolsa de Valores de Wall Street, el 24 de octubre de 1929, y con ello la reducción de las exportaciones peruanas, la rebaja de sueldos y el desempleo. Luego de diez meses de iniciada esta crisis internacional, el descontento y los reclamos de diversos sectores de la sociedad se hicieron insostenibles, lo que desencadenó la revolución del 22 de agosto de 1930, encabezada por el comandante Luis Sánchez Cerro, cuya sublevación ocurrió en Arequipa, al sur del Perú. Desde allí, instaló una Junta Militar de Gobierno que duró seis meses, en los que la tensión continuó en diversas ciudades, ante lo cual Sánchez Cerro decidió alejarse del poder y dar paso a una Junta Nacional de Gobierno, que sería la que llevaría a cabo las elecciones para la Asamblea Constituyente y la presidencial (Padilla 100). El político cusqueño David Samanez Ocampo ejerció la presidencia de manera interina durante nueve meses hasta que, luego de ganar las elecciones democráticas, Sánchez Cerro asumió el mandato. Además de adoptar algunas medidas para sobrellevar el desempleo y el ingreso de escasos recursos, tales como el otorgar bonos de alimentos a obreras y costureras (Padilla 103), la principal misión de esta Junta Nacional estuvo enfocada en llevar a cabo el proceso electoral. En esta coyuntura entre la Junta Militar de Sánchez Cerro y la Junta de Gobierno encabezada por Samanez, Zoila Aurora Cáceres vuelve a poner en debate el voto de la mujer en el Perú. Sin embargo, esta vez contaría con una red de adhesiones que la llevó a descentralizar la lucha a partir de una campaña llevada a cabo entre noviembre de 1930 y enero de 1932. Para ello, habilitó una red de conexiones donde una activa correspondencia entre Lima y los departamentos de Ancash, Cerro de Pasco, Cusco, Junín, Huancavelica, Ica, La Libertad y Lima7. Gracias a estas misivas es posible saber el alcance nacional del movimiento generado por Cáceres, pero también el nombre, la 7 En la década de 1950, Cáceres donó esta correspondencia a la Biblioteca Nacional del Perú.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx