Sofía Pachas Maceda 419 Es probable que algunas de esas trabajadoras apoyaran el movimiento que en enero de 1919 llevó a la obtención de la jornada de ocho horas para todos los trabajadores, y que, meses después, derivó en una huelga general contra el alza del costo de vida. Una vez organizado un Comité Pro-abaratamiento de las subsistencias, se procedió a la elección de un comité femenino que llevó a cabo “la primera asamblea de mujeres de la historia social peruana” (Villavicencio 39) y en donde el nombre de Zoila Aurora Cá ceres empezó a vincularse con las luchas de las trabajadoras, dado que presentó la propuesta para la organización de una marcha de mujeres. Empezaban a formarse espacios de encuentro entre intelectuales comprometidas con la reivindicación de las peruanas, como fue el caso de la abogada Miguelina Acosta Cárdenas (Rojas 13), quien tiempo después colaboraría con Feminismo Peruano. Zoila Aurora Cáceres pasó de la propuesta a la acción cuando en 1924 fundó Feminismo Peruano. Gracias a sus vínculos sociales e intelectuales, este colectivo tuvo una amplia cobertura en los medios de prensa que publicaron en extenso los objetivos del grupo, que buscó revertir los abusos del todavía vigente Código civil de 1852. En respuesta a las limitaciones de la libertad de las mujeres, Feminismo Peruano propuso tres reformas: en la ley –el derecho a la ciudadanía de todas las mujeres–, en el Código civil –poder ser guardadoras, testigos testamentarios, fiadoras y mandatarias judiciales– y en el matrimonio –ejercer la patria potestad y administrar su patrimonio, contraer nupcias a partir de los dieciocho años, libertad de contratación y la investigación de la paternidad– (Cá ceres, “Programa” 9). Esta fue la primera etapa de Feminismo Peruano, que puede considerarse como de sensibilización y difusión de ideas dirigidas a cambiar el pensamiento de los dirigentes y, en especial, el de las peruanas. Pero, en 1931, una campaña sin precedentes fue impulsada por el grupo rebautizado como “Feminismo Peruano Zoila Aurora Cáceres”6 (FPZAC). Esta decisiva etapa marcó una alianza con civiles, pero también con grupos de diversa índole, entre los cuales el de los trabajadores(as) fue el más relevante. Habitual viajera que solía radicarse en Europa, Cáceres llegó a Lima en noviembre de 1930. Su arribo fue planificado a partir del tenso contexto que vivía el Perú luego del derrocamiento del presidente Augusto B. Leguía y de la posibilidad de introducir cambios relevantes en la nueva Constitución que se anunciaba. Durante sus once años en el poder (1919-1930), la estrategia fue cambiando según los intereses del gobernante. Al principio, Leguía buscó concertar con las mayorías –obreros e indígenas– que habían sido relegadas por los gobernantes del Partido Civil. No obstante, transcurridos los primeros años y asegurados sus allegados en puestos claves 6 Sobre el cambio de denominación, al adicionar su nombre a la del colectivo, la misma Cáceres lo explica en una carta publicada en el periódico El Pueblo. Allí comentó que, ante su ausencia del país, unas socias de Feminismo Peruano querían cambiar la orientación y objetivos del grupo, ante lo cual ella se sentía en el derecho de fundar otro Feminismo Peruano y por ello añadió su nombre, para diferenciarlo del que fundó en 1924 (Cá ceres, “Feminismo Peruano. Contestación” 11).
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