Representaciones de lo indígena y la nación en Clorinda Matto, Dora Mayer y María Jesús Alvarado 406 se consigue nada a favor del indio de Puno, ni de los demás departamentos del Perú. En Lima se consigue solamente tropa para sofocar un levantamiento de indígenas exasperados61” Pese a ello, discrepó del federalismo62 que defendía Zulen -también los gamonales del sur-, pues al debilitamiento del gobierno central seguiría el robustecimiento de los feudos y, con éste, el exterminio del indio. Mayer desmitificó la idea de la elite de que el Perú era un país moderno. Alvarado representó al Perú como un país de personas sometidas, desde el pueblo hasta el jefe de la nación, quien se debía a quienes lo sostenían en el poder y a las grandes empresas que explotaban al indio y a la riqueza nacional63. Al enterarse en 1915 por carta de un indígena al que conoció en Lima, que el gobernador de Samán (Azángaro, Puno) había matado a los que se quejaron, escribió uno de sus textos indigenistas más amargo. En él negó que el Perú fuese un “país civilizado” como pretendía, pues era cruzado por aventureros vandálicos apoyados por soldados sin conciencia del deber y al servicio del poderoso, que abaleaban a las masas64. Dejó de confiar en el Estado, al ver que la queja indígena ante las autoridades no daba frutos y, antes bien, atraía sobre sí la cólera de los gamonales. Los intelectuales: Aves sin Nido no trató sobre el impacto negativo que tenía el discurso del menosprecio que utilizaban los intelectuales. Mayer endureció su tono periodístico tras la masacre de indígenas en Azángaro en 1916 y rechazó los artículos burlescos del escritor limeño Clemente Palma, sobre los indígenas y sobre la sublevación de Rumi Maqui que supuestamente aspiraba a restaurar el Tahuantinsuyu65. Atribuyó responsabilidad en la masacre al gobierno pero también a ese tipo de intelectuales que presentaba como risibles la pobreza, el atraso y la impotencia de los indígenas ante los abusos. Desenmascaró la nada inocente sorna: “La burla que se hace en Lima de los indios no es un mero incidente, sino todo un síntoma de la patología nacional”, siendo una infamia burlarse de “la mendicidad de esta raza que es culpa de los que gobiernan, de los que piensan en el Perú !”66. En alusión a la racista tesis universitaria de Palma67, denunció a las piezas literarias que, desafiando “la razón y el patriotismo”, sostenían que a los indígenas se les debía barrer al mar, por ser elementos 61 Mayer (1917: 282). 62 Mayer (1913: 123-124). 63 Alvarado (1912). 64 Alvarado (1915: 107-108). 65 Bustamante ha sostenido que el coronel Teodomiro Gutiérrez Cuevas, Rumi Maqui, no pretendía restaurar el Tahuantinsuyu, y que esto habría sido una creación de personas interesadas en distorsionar su proyecto, bastante coherente, de fundar un Estado Federal. Bustamante (1987). 66 Refirió que en La Crónica y en Variedades se habían publicado dos artículos sobre el neotahuantinsuyo de Rumi Maqui que no eran inofensivos, pues enseñaban al público que la raza indígena del Perú era “algo tan pobre en su esencia, que cuanto hace debe tomarse del lado cómico; que la pobreza, atraso, la impotencia de conquistar el progreso son causas de risa. Mayer (1916: 232-233). 67 Palma (1897).
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