Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Representaciones de lo indígena y la nación en Clorinda Matto, Dora Mayer y María Jesús Alvarado 404 “!Pedazo de masón!” (ASN, p. 70); Matto presentó así la oposición de un sector de la Iglesia -el menos santo- ante propuestas éticas y modernizadoras, asociándolas a los masones, que en el Perú estuvieron al lado del librepensamiento. Dora Mayer representó a las autoridades políticas a nivel nacional, como inmersas en una corrupción generalizada. Se refirió a jueces y hacendados como “esas dos conocidas categorías de vándalos que, a veces, se reúnen en una sola persona, adquiriendo así doble poder de extorsión”50. La corrupción total permitía que su incumplimiento de la ley quedara impune. Presentó el caso del exprefecto de Puno, Anselmo Huapaya, culpable de las matanzas de Chupa en 1910 y quien resultó luego siendo congresista, posición desde la cual defendió al coronel Ravines -prefecto de Cajamarca y causante de la masacre de Llaucán en 1914-, gracias a lo cual el Congreso retiró la moción de sanción a Ravines. La visión de Mayer de la clase política peruana fue absolutamente negativa: un país cuyos exgobernantes, que van á Europa para hacer vida de recreo, salen de la penitenciaría de Lima; cuyos reos acusados ejercen puestos de autoridad en toda la República, cuyos legisladores ignoran unánimemente las disposiciones legales y reglamentarias referentes á su acción…51. Mayer desenmascaró la esencia anti-patriótica y anti-moderna de los gamonales en la sierra sur, “brutales conquistadores que quieren destruir la antigua organización comunal del Perú sin pensar (...) en substituirla, si fuera posible, con un orden más moderno ó adelantado.”52. La cruel matanza que llevaban a cabo, ponía al país ante graves riesgos: la despoblación, la degeneración moral, el abandono por parte de indios que encontraban refugio “fuera de la frontera nacional” e, incluso, abría la posibilidad de una intervención extranjera en este “segundo Putumayo del Perú ”53, en el que los indios eran sacrificados por gamonales desgraciados, ante la “apatía del gobierno y del pueblo peruano”54. Mayer no representó a las autoridades eclesiásticas en relación a la opresión indígena, debido a su propia moral laica y a que las denuncias que llegaban a la Pro-Indígena apuntaban a gamonales y empresarios en connivencia con las autoridades políticas. Pero sí escribió en contra de que las autoridades permitiesen fomentasen las fiestas religiosas en la serranía55. Por otro lado, Mayer valoró la formación de escuelas adventistas que 50 Mayer (1917: 282). 51 Mayer (1915: 104). 52 Mayer (1916: 202). 53 Según el informe del cónsul de Gran Bretaña en Pará, sir Roger Casement, de 1900 a 1911 la producción de caucho del Putumayo había alcanzado 4,000 toneladas, pero con el costo de 30,000 vidas. Basadre (1968: 185). Mayer dio a conocer a los lectores, los atentados contra la civilización que se cometían en la selva, y cómo la compañía cauchera Casa Arana Hnos no buscaba tanto regiones donde abundara el á rbol de jebe, como aquéllas “donde hubiese mayor población de indios dóciles y fáciles de someter” como los huitoto y otros, llegando a sumar 40,000 los “operarios” indígenas forzados a trabajar en condiciones infrahumanas para la empresa. Mayer (1913: 69). 54 Mayer (1916: 202-203). 55 Mayer (1917: 282).

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