Representaciones de lo indígena y la nación en Clorinda Matto, Dora Mayer y María Jesús Alvarado 396 fue recibida con hostilidad por las autoridades de la Iglesia católica y el círculo conservador letrado. La lectura de la novela fue prohibida por la Iglesia, Matto fue excomulgada y en Arequipa se quemaron ejemplares de El Perú Ilustrado que había publicado -bajo su responsabilidad- el cuento “Magdala” de Coelho Neto. El origen provinciano cusqueño de Matto dio pie al sarcasmo de intelectuales limeños de la elite, como Juan de Arona, quien afirmó que sus textos en el periódico Los Andes no estaban en castellano sino en “serrano”; ésta y otras críticas contribuirían a ponerla fuera del canon de la literatura peruana en la primera mitad del siglo XX13. El que publicara en su imprenta el mencionado diario cacerista, la hizo víctima de ataques de los montoneros de Piérola, quienes destruyeron su imprenta, dando lugar a su exilio definitivo del Perú. En contraste con ello, el origen alemán de Dora Mayer debe de haber jugaba a su favor, toda vez que tras la guerra franco-prusiana, lo germano se asociaba al progreso, la pujanza, la raza superior. Sumado a su solidez intelectual y su ostensible racionalidad, eran características que la “des-mujerizaban”, facilitando su ingreso en el á mbito pú blico del periodismo nacional y extranjero, pero también de las asociaciones civiles. En su ensayo El objeto de la legislación (1908) suscribió la ley del progreso de la Sociología positivista así como en la teoría de Darwin sobre la evolución científica; afirma la necesidad de otorgar derechos civiles a las mujeres14, pero el sector social cuya explotación y exclusión de la nación la comprometió profundamente, fue la población indígena. Al respecto, en 1907 publicó “Reflexiones Amargas” en El Indio, en 1907 escribió que no buscaba la redención de los oprimidos en general, sino la “de los hijos del Inca”15, y en 1909 fundó, junto al joven filósofo Pedro Zulen, la Asociación Pro-Indígena. En esta institución indigenista, que congregó a notables miembros de la república de las letras y que llegaría a ser la más importante que se desarrolló en el Perú, Mayer se hizo cargo entre 1912-1917 de El Deber Pro-Indígena, órgano de propaganda y denuncia. María Jesús Alvarado reflexionó críticamente sobre la sociedad peruana a partir de los postulados del positivismo evolucionista, encontrando irracionalidad e injusticia en la servidumbre indígena y la subordinación de la mujer, inmoralidad en el clero y absurdo en los dogmas, clientelismo político, ausencia de meritocracia y desdén por el trabajo. Con la aspiración de llevar a cabo una reforma social, se autorizó como educadora modernizadora, forjando su voz pública a partir de su dominio de la moderna Pedagogía científica de cuño positivista, con un proyecto de “regeneración”16 de la sociedad a través de la educación y la justicia social. Asumió una elevada misión reformadora como 13 A inicios del siglo XX, Ventura García Calderón hizo referencia a sus novelas escritas por una “costurera literaria”, mientras que José de la Riva Agü ero afirmó con sarcasmo su desconocimiento del difícil arte del novelista. Ob.Cit: 12 14 En 1914 formó parte de la Junta Directiva de la asociación feminista Evolución Femenina, fundada por María Jesús Alvarado. 15 Rénique (2004: 66). 16 Las ideas de regeneración social centradas en la educación, se remontan a los planteamientos positivistas de Augusto Comte. Consideramos que María Jesús Alvarado pudo conocer más sobre el tema, a través de la obra del intelectual español Adolfo Posada, de quien cita sus ideas feministas, pero que fue parte del krausismo español, movimiento regeneracionista que se desarrolló en el Institución Libre de Enseñanza (Madrid) a fines del siglo XIX. Zegarra (1911).
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