Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Representaciones de lo indígena y la nación en Clorinda Matto, Dora Mayer y María Jesús Alvarado 394 conoció en forma directa la condición de los pobladores indígenas. Había nacido en Calca (Cusco), en donde vivió en la hacienda paterna y aprendió a hablar el quechua; fue testigo del reparto obligatorio de mercadería en Tinta, lugar en donde se desarrollaba el negocio de su esposo, un comerciante de lana de origen inglés3. Posteriormente trabajó en la ciudad de Arequipa en el periódico La Bolsa, y sólo en 1886 se instaló en Lima, haciéndolo por apenas 6 años, luego de lo cual se exiló a Argentina. Es decir, en la sierra sur transcurrieron más de 3 décadas de su vida. Dora Mayer llegó al Perú a los 4 años de edad traída por sus padres, liberales que, en protesta contra el nuevo orden político prusiano, abandonaron para siempre Hamburgo y la ciudadanía alemana4. Mayer se involucró con el país que la había acogido y en el que transcurrió su vida; sin embargo, mantuvo importantes lazos con su tierra de origen: educación a cargo de su madre alemana, espiritualidad luterana, lecturas, comunicación epistolar con familiares y una crítica mirada sobre la militarización de Alemania. Su preocupación por la justicia social parece enraizarse en su formación dentro de la tradición austera de la moral luterana y del liberalismo alemán. A ello se habría sumado el opresivo dominio de su madre, prolongado debido a su soltería, iniciando en ella “un ansia de libertad que me ha conducido a comprender los sufrimientos de los pueblos oprimidos del mundo, a cuya causa debí más tarde dedicar las luchas de mi pluma” 5. María Jesús Alvarado vivió en su infancia en el fundo de sus padres en Chincha Baja (Ica), trasladándose a la ciudad de Lima en algún momento antes de los 14 años. Su primer conocimiento de la opresión la recibió a corta edad al visitar una casa señorial en Chincha Baja, en donde vio el poste en el que, según le informaron, antiguamente se ataba y flagelaba a los esclavos6. En Lima, fue mal impresionada por el trato deferente y elogioso que daban las profesoras de su colegio -“Colegio de la señora María Aragón, viuda de Rodó, e hijas”- a las alumnas de clase social alta, mientras daban severas reprimendas a las de escasos recursos u origen humilde7. Los abusos a que daba lugar la desigualdad social, los conoció al desempeñarse como preceptora de una escuela fiscal. Las tres escritoras pertenecían a la clase media, y debieron trabajar para sostenerse. Mujeres instruidas, en gran medida autodidactas, se forjaron como intelectuales a través del periodismo. Pese a que no formaban parte de la elite intelectual limeña, se hicieron de un espacio y un nombre en la república de las letras, y dejaron su impronta en ésta. Matto fue directora de contenidos de El Perú Ilustrado, Mayer dirigió El Deber Pro Indígena, órgano de la Asociación Pro Indígena y escribió en El Comercio, y María Jesús Alvarado colaboró con numerosos artículos en la prensa limeña y en revistas de 3 Kristal (1991). 4 Los datos biográficos de Dora Mayer los hemos extraído fundamentalmente de los 3 volúmenes de las Memorias que escribiera entre 1947 y 1951. Mayer de Zulen (1992). Hemos obtenido algunos datos de Cardenas (1988: 141-163). 5 Mayer de Zulen (1992: II, 207). Mayer agregó que, así como las jóvenes que se casaban adquirían su independencia, las solteras también deberían obtenerla, y no vivir siempre como menores de edad, bajo las órdenes de sus mayores. 6 Castorino (1969: 11). 7 Ibidem.

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