Thomas Ward 387 hombres, las más apropiadas para estas negociaciones. Es decir, le toca a la mujer “alentar al fundador de fábricas, pidiéndole a la vez equidad y justicia para el obrero”. ¿Por qué la mujer? Para proteger a la familia, pero también para cuidar a la misma mujer buscá ndole igual sueldo para el mismo trabajo: “abrámosle campo de acción más amplio, consigamos que su trabajo sea debidamente remunerado, pues, existen industriales que, haciendo igual trabajo, pagan menos a la mujer, sólo por ser mujer”. En fin, Matto pregona que la mujer puede hacer todo con gran exquisitez. Pinta un cuadro cuya escena majestuosa representa “la hermosura del trabajo ordenado y la figura má s hermosa aú n de la obrera transparentado un espíritu culto embellecido por aquella sutil aureola de la virtud verdadera”76. Con la virtud, la estética, y el lenguaje del modernismo, la tendencia literaria más en boga en aquel momento, Matto se aparta de otras escritoras como Mercedes Cabello de Carbonera quien rechaza el positivismo precisamente porque percibe a la mujer con visos de santa o “fuente de la virtud”, apreciación que “le veda a la mujer todas las carreras profesionales”77. Obviamente esta perspectiva irá en contra del patrón modernista. La divergencia entre Cabello y Matto representa dos estrategias para la liberación de la mujer, la positivista en diálogo polémico con el mismo positivismo de Cabello y la positivista matizada por el modernismo estético-virtuoso de Matto. La divergencia entre las propuestas de Matto y Prada sugiere que ella estaba conectada a las realidades laborales y especialmente a las de las mujeres de una forma más concreta, de allí su pragmatismo. Prada era una figura más solitaria y por lo tanto utópica, de allí su idealismo absoluto. Matto se mantiene fiel a los credos del liberalismo al estilo de Las Casas guardando respeto por las “cosas”, las “libertades”, los “derechos” y la “justicia”, pero Prada, aunque fiel defensor de los últimos tres derechos, toma un gran paso hacia el futuro cuando rechaza “las cosas”. Éste haciendo reflejo del primer anarquista, el francés Pierre-Joseph Proudhon, declara que “la propiedad es un asesinato”78. Así no se mantiene dentro del imperio como Las Casas y ni dentro de la nación como Matto, sino busca un futuro sin horizontes imperiales o nacionales. En su ensayo titulado simplemente “La anarquía”, Prada resume lo que busca, “la libertad ilimitada y el mayor bienestar posible del individuo, con la abolición del Estado y la propiedad individual”79. Clorinda Matto de Turner se queda muy lejos de llegar a tales libertades e igualdades absolutas. ¿Cómo se entiende que Matto se quede dentro de los parámetros del liberalismo cuando Prada toma un gran paso para superarlo? Una herramienta para entender esto es esbozando los paralelos que existen entre la nación-Estado (colonialismo interno) y el coloniaje (colonialismo externo). Como constatamos arriba, Las Casas establece una vertiente para entender el colonialismo. El Inca Garcilaso de la Vega (1539-1616) establece 76 Matto, “La obrera y la mujer”, 57. Para más información sobre esta idea que podría ser controvertida, el modernismo de Matto, consúltese Ward, La teoría literaria, 113-120. Para facilitar la lectura de esta clá usula he suprimido una coma después de la palabra “aú n”. 77 Cabello de Carbonera, “La religión de la humanidad”, 131, 132. 78 Prada, “El intelectual y el obrero”, 69. Proudhon había propuesto que la propiedad es un robo y un suicidio, Oeuvres I: 13, 223. 79 González Prada, Anarquía, 16.
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