Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Feminismo liberal vs. anarquismo radical: Obreras y obreros en Matto de Turner y González Prada, 1904-05 384 cual la pone más en una línea con González Prada quien coincide hasta cierto punto con la posición de ella acerca del papel y lugar del escritor en la sociedad. Él proclama que “no hay diferencia de jerarquía entre el pensador que labora con la inteligencia y el obrero que trabaja con las manos”53. Pero hay matices, porque un “consorcio” tal como lo describe Matto puede admitir desigualdades de clase social si se complementan, lo cual no llega a negar de frente a las jerarquías sociales. Con la metáfora del pan, el autor de Horas de Lucha hace que visualicemos a los panaderos que “velan amasando la harina”, y a los periodistas que, “velan también azuzando su cerebro manejando la pluma”. No solo junta diferentes profesiones, sino que ve los atributos de espíritu y cuerpo en cada persona, sea lo que sea su profesión. Entonces, herreros, albañiles, y tipográficos tienen que usar su cerebro al proceder con sus faenas, así como pintores, escultores y oradores se cansan físicamente54. Prada reconoce que los panderos, los herreros, los albañiles, y los tipográficos tienen tanto trabajo que les falta tiempo para la lectura y para reflexionar de una manera profunda sobre su condición avasallada. En su manifiesto, entonces, admite que “el soplo de rebeldía que remueve hoy a las multitudes, viene de pensadores o solitarios”55. Pero sólo es una fase inicial porque “el pueblo, sacado una vez de su reposo, no se contenta con obedecer el movimiento inicial, sino que pone en juego sus fuerzas latentes, y marcha y sigue marchando hasta ir más allá de lo que pensaron y quisieron sus impulsadores”56. Entonces en Prada se desencadena una especie de resistencia formada por la osmosis ecuánime entre el intelectual y el obrero. El concepto de pensador que Matto lanza en el ensayo “La obrera y la mujer” es má s amplio que el pensador de “El intelectual y el obrero” y sería forzarlo en un cajón desajustado no admitirlo. Para ella, debido probablemente a los orígenes aristocráticos de los letrados, los pensadores están en la misma categoría que los acaudalados, y juntos ellos tienen relaciones con los obreros. Hablando de la relación entre éstos y los capitalistas, hace eco de su relación complementaria entre el intelectual y el obrero, y explica que “ellos tienen que ir unidos, armónicamente unidos”57. Este afán de armonía puede ser una influencia krausista o asimismo puede ser, como se verificó anteriormente cuando Matto acude a Dato y Canalejas, que ella ya estudiaba la realidad industrio-laboral de la península ibérica, donde los liberales, segú n Raymond Carr, creían en la “‘armonía de capital y labor’”58. El desdoblamiento de los pensadores en magnates se ve más claramente cuando Matto ensancha su idea de obrero: “nos dirigiremos a las gentes pensadoras y pudientes de todas las condiciones sociales, para interesarlas a favor, no 53 Prada, “El intelectual y el obrero”, 59. Para un estudio sobre los pormenores de este aspecto del ideario de González Prada y su relación con filósofos como Aristóteles y otros ensayistas como Rubem Braga, véase mi “Gonzá lez Prada, la mente y las manos,” 46-54. 54 Prada, “El intelectual y el obrero”, 59, 60. 55 Prada, “El intelectual y el obrero”, 63. 56 Prada, “El intelectual y el obrero”, 64. 57 Matto, “La obrera y la mujer”, 55. 58 Carr, Modern Spain, 38; traducción mía. Sería interesante si este ideal liberal armónico bebe de la fuente krausista, doctrina filosófica que se encontraba en su apogeo en aquel momento.

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