Feminismo liberal vs. anarquismo radical: Obreras y obreros en Matto de Turner y González Prada, 1904-05 382 González Prada no dedica tanto enfoque a la sociedad como organismo en su ensayo sobre el obrero y el intelectual, pero es un concepto frecuente en otros capítulos de Horas de lucha41. Aparece en “El intelectual y el obrero” cuando se habla de la masa revolucionaria en términos de “un organismo exuberante de vigor y de iniciativas”42. Así se pone de manifiesto que la doctrina de Prada es evolutiva, o, mejor dicho, dinámica, como la de Matto, y que va perfeccionando las cosas. Más que nada en Prada tiene que ver más con la idea positivista del progreso, y no con la krausista, ya que un organismo revolucionario (como el de Prada) no puede ser armónico por su propia naturaleza. Donde coinciden los dos ensayistas es con la idea de sociedades obreras como organismos. La idea organicista de la sociedad tiene que tomar en cuenta la problemática de la igualdad: ¿cómo van a organizarse las diversas capas sociales en el organismo? Nadie niega que haya tensiones sociales entre industrialistas y jornaleros. Acaso anticipando su periplo a España (viaje que hará en tres años), Matto de Turner aporta ideas de varios intelectuales peninsulares acerca de la relación entre burgueses y proletariados. Con este fin cita a José Canalejas (1854-1912) diputado, ministro y futuro presidente de gobierno para quien el obrero, “ha dejado de ser esclavo y siervo transformándose en personalidad libre, lo que implica un progreso innegable”43. Según el liberalismo de Canalejas el siervo medieval se transforma en obrero moderno. Pero hay algo curioso en el pensamiento de Matto. Ella mitiga la importancia de las condiciones desiguales en la península para las Américas porque en la Argentina de su época, con las grandes inmigraciones de Italia y España, y con la gran necesidad de obreros, “esta suprema desigualdad no existe entre nosotros”44. Por una parte, las condiciones en Europa son “exótic[a]s” para los sudamericanos, y por otra, “suprema” es una palabra clave, puesto que, como constataremos otra vez, Matto miraba con dudas al concepto absoluto de igualdad humana. En Argentina puede haber desigualdad, pero no la “suprema”. Sea lo que sea, Matto ve a Canalejas favorablemente porque éste reconoce la realidad tenebrosa del obrero quien persiste sufriendo “en [las] condiciones de inferioridad má s acusadas”45. Otro español que cita la cuzqueña al emitir su argumento es a Eduardo Dato e Iradier (1856-1921) quien había escrito sobre un supuesto socialismo bilbaíno que, para Matto, no puede funcionar armónicamente, porque “la igualdad de clases, el trabajo compartido por todos, la propiedad colectiva y otras utopías que de realizarse conducirían al caos común”, lo impedirán. El problema con estas “utopías” desde la perspectiva 41 Algunas instancias de Horas de lucha aparecen en “Los partidos y la Unión Nacional”, 19; “Nuestros conservadores”, 133; y “Nuestros liberales”, 162. 42 Prada, “El intelectual y el obrero”, 64. En la próxima página el escritor explica como el individuo experimenta la evolución de la sociedad: “Envejecemos sin sentirlo, nos quedamos atrá s sin notarlo, figurándonos que siempre somos jóvenes y anunciándonos a confesar que el venido después de nosotros abarca más horizonte para haber dado un paso más en la ascensión de la montaña”, “El intelectual y el obrero”, 65. 43 Matto, “La obrera y la mujer”, 51-52. 44 Matto, “La obrera y la mujer”, 52. Entre 1870 y 1914 unos seis millones de inmigrantes llegaron a la Argentina de Italia y de España. Ver Cortés Conde, “The Growth of the Argentine Economy”, 335. 45 Matto, “La obrera y la mujer”, 52.
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