Thomas Ward 381 pueblos transandinos34. Florencia Mallon concluye que, al finalizar el gobierno de Nicolás de Piérola en 1899, los campesinos tenían menos tierras y dependían mayormente de la labor a sueldo que en tiempos anteriores35. Ni Prada ni Matto abordaron este tema en la época de posguerra; existían otras preocupaciones de naturaleza nacionalista. Pero Prada, que permanecía en el Perú para servir de testigo a los primeros lustros del siglo XX, pudo contemplar la realidad andina llegándose a interesar por este tema de la propiedad. En “El deber aná rquico”, por ejemplo, Gonzá lez Prada discute esta dicotomía de propiedad/labor, un resultado del código napoleónico: “Duguit afirma: ‘Se ha podido decir, no sin razón, que el Código de Napoleón es el código de la propiedad y que es preciso sustituirlo por el código del trabajo’”36. Matto, en cambio, ya radicada en la Argentina y alejada de los problemas de los Andes, tomó la decisión de luchar por la igualdad de derechos, una meta menos amenazante para los poderosos a quienes la igualdad absoluta intranquilizaba, puesto que implicaba el compartir el poder. Esta posición en ella puede tomarse como táctica estratégica o como una postura que iba de acuerdo con su forma teológica de pensar los estamentos sociales. Prada llegó a concebir a los humanos como único factor social, lo cual le hizo ver las posesiones como vicios asociados con la codicia implicando la necesidad de cuestionar su utilidad para la humanidad. Es en semejantes momentos que su liberalismo extremo sobrepasa el liberalismo mattiano y llega a constituirse en anarquía absoluta. El organismo social De acuerdo con el positivismo y aún con el krausismo, Matto y Prada veían la sociedad como un organismo. En el caso de Matto, es una noción que arrastra desde la Guerra del Pacífico37. En “La obrera y la mujer” Matto revela abiertamente una filiación positivista cuando atribuye a Herbert Spencer la idea de que “una sociedad es un organismo”38. Donde entra la filosofía krausista, la cual estaba en el aire porteño (perceptible en los escritos de Hipólito Yrigoyen, Arturo Umberto Illia y Alejando Korn), es con el ideal del racionalismo armónico. Puede rastrearse en el ideario de Matto, por ejemplo, cuando arguye que “la sociedad obrera” de Buenos Aires “puede dar existencia a otros organismos o fomentar la perfección de los que permanecen estacionarios o débiles”39. Lo cual implica que concibe “la sociedad obrera” a modo de un organismo armónico en vías de perfección. Otro aspecto de su filosofía es “la doctrina de la evolución, que es la síntesis del sistema spenceriano”40. En este krausopositivismo mattiano destaca el progreso (positivismo), la armonía (krausismo) y la sociedad como organismo (positivismo y krausismo). 34 Mallon, The Defense of Community, 145, 146. 35 Mallon, The Defense of Community, 157. 36 González Prada, Anarquía, 30. 37 Ward, “La ideología nacional de Clorinda Matto de Turner,” 401-415. 38 Matto, “La obrera y la mujer”, 51. 39 Matto, “La obrera y la mujer”, 51. 40 Matto, “La obrera y la mujer”, 54.
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