Feminismo liberal vs. anarquismo radical: Obreras y obreros en Matto de Turner y González Prada, 1904-05 378 libres que, en justicia, no pueden ser privados de sus cosas, ni de sus libertades, ni de sus derechos”18. Se pronuncian de este modo los principios básicos del liberalismo: los derechos a la libertad y a la propiedad privada. Pensar en Las Casas como liberal eliminaría la posibilidad de verlo como radical o revolucionario. De esta forma, se deduce que el liberalismo de Las Casas es un liberalismo que quiere trabajar dentro del sistema. Tiene que funcionar dentro del colonialismo. No por otra razón Daniel Castro lo considera un imperialista benévolo19. Se puede observar que Las Casas apoyaba el imperio, pero que reclamaba que el imperio fuera justo. Al regresar en el tiempo a la Matto de la posguerra se comprueba que es así en su novela Aves sin nido. Allí propone que la única solución para las niñas andinas es ir a Lima, sede de “la civilización”. A despecho del indigenismo de su primera novela que imaginamos libertadora, se puede detectar un tipo de colonialismo en su ideología; pues quiere justicia para los autóctonos, pero también recomienda su acriollamiento. Antonio Cornejo Polar lo explica de esta manera: “Puesto que la novela relata la muerte o el sufrimiento continuado e inevitable de los indios, la adopción de Margarita y Rosalía [por la pareja criolla] implica de manera tangencial, pero muy expresiva, que Aves sin nido efectivamente no logra percibir ningún futuro para la raza indígena20. Se pone de manifiesto un colonialismo interno, aunque compasivo ejercido al lado de otro colonialismo interno, institucional y maligno, el de los latifundistas, de los clérigos y de los gobernadores que se impone a los colonos o peones. Para ser revolucionaria en Aves sin nido, Matto habría tenido que proponer la independencia, o por lo menos la autonomía, de los quechuaparlantes; como veremos, su liberalismo reformista en “La obrera y la mujer” tampoco es subversivo. Igualmente, puede figurarse una resonancia lascasiana en la Matto bonaerense posterior, cuando ella quiere trabajar dentro del sistema liberal para convencer a los poderosos de que sean justos con los oprimidos, es decir, con las oprimidas, las obreras. Ella es reformista, no revolucionaria. Esta característica de su pensamiento se preserva hasta el final de su vida. En “La obrera y la mujer” lo que destaca es un liberalismo desprovisto de todo impulso revolucionario. No tan lejos de la diplomacia reformista de Las Casas, Matto quiere buscar el arbitraje dentro del sistema estatal. Como Las Casas y Matto de Turner, Gonzá lez Prada es liberal en su corazón. En “Los partidos y la Unión Nacional”, ensayo que abre Horas de lucha, el autor explica que “la parte sana del Civilismo” la constituye una juventud “animada por un anhelo de reformas liberales”21. Es decir, por lo menos entre 1898, cuando el discurso se publica en folleto, y 1908, cuando aparece Horas de lucha, González Prada veía algo saludable emanando de 18 Las Casas Del único modo, 416 19 Lo describe así: “the incarnation of a more benevolent, paternalistic form of ecclesiastical, political, cultural, and economic imperialism”, Castro, Bartolomé de las Casas, 8. 20 Cornejo Polar, Escribir en el aire, 132. 21 Gonzá lez Prada, “Una profesía de Manuel Gonzales Prada” [sic], 5; Prada, “El intelectual y el obrero”, 3. A veces su apellido figura como González Prada y otras veces como Prada, la forma preferida del autor. En las primeras ediciones de Páginas libres y Horas de lucha el nombre del autor figura como “Manuel G. Prada”, al estilo anglosajón.
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx