Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Esbozando la lectora: Un proyecto de y para mujeres decimonónicas en el O jornal das senhoras 353 certa parenta minha tinha tanta aversão”53, pero confiesa que, a pesar del desafío y de las críticas que pudiera sufrir, sus ganas de leer y escribir, y de hablar sobre un tema que le gusta, la hicieron aceptar la invitación: Para principiar rendendo homenagens a vossa coragem, minha querida Redatora, não me cabe essa fortuna; o que vos digo somente é que simpatizo com essa certeza e resolução dos espíritos elevados e das inteligências ilustradas. Quisestes redigir um jornal, fizeste-o, e com tanta facilidade como a que tendes fazendo os vossos doces e cadentes versos; mas eu a quem Deus não deu miolo para tanto (o que vale é que ninguém sabe quem eu sou) vede lá a diferença.54 La apreciación del coraje de la redactora, y de su inteligencia tanto como el aprecio por su dulzura, señala la reacción esperada del público: demuestra que las mujeres podían no sólo escribir para periódicos, como ya ocurría en aquella época –Nísia Floresta, por ejemplo, debutó como escritora en 1831 en el periódico Espelho das Brasileiras, de Pernambuco–, pero dirigiéndolos, eligiendo los contenidos a tematizar, y eso fue precisamente lo que diferenciaba el Jornal das Senhoras, porque, además de ser foco de las noticias, la mujer también era quien las construía sobre sí. Y había la confianza en que la redactora protegería la identidad de las colaboradoras. Hasta la edición del 3 de abril de 1852, sólo sabemos de esta colaboradora de moda el lugar donde firmaba, el barrio “Catette” de Río de Janeiro, y que asistía a los bailes de la corte. A partir del 23 de abril, una nueva colaboradora se hace cargo de la redacción de moda y firma como Cristina, seudónimo habitual en artículos anteriores del periódico, y escribe desde el barrio del “Infante”. La reacción de la colaboradora ante la escritura, al demostrar inseguridad y modestia, “eu a quem Deus não deu miolo para tanto”, crea una relación de alteridad con la lectora, con quien es extremadamente cortés, haciendo reverencias, tanto por querer complacerla en el contenido, como por parecerse a ella en el comedimiento. Como el periódico también pretendía atraer escritoras, presentar la fragilidad de las mujeres en la hora de escribir podría sellar la confianza, mostrando que, en primer lugar, no se trataba de un sentimiento particular de una mujer, sino de un grupo de mujeres a las que no eran incentivadas a estudiar y escribir, y en segundo lugar, este problema tenía más que ver con la política educativa de la sociedad que con su capacidad individual, prueba de ello es cuando critica la educación de la época: Esta educação! Esta educação! Pobre sexo feminino que tão mal tem sido compreendido! Mas este meu medo, este meu suor copioso e este turbilhão de coisas, que quero dizer e não posso, o que mais é senão o efeito da incompleta educação que recebemos tão cheia de festas no fim do ano? Mal, que estou fora de ordem. Pois bem, então guardai segredo, que eu entro em ordem.55 53 Juana Manso. Ob. Cit., 01 jan. p. 2. 54 Ibidem, p. 2. 55 Ibidem, p. 2.

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