Luma Virgínia de Souza Medeiros – Regina Simon da Silva 348 escritor “señala el tipo de comunicación que tiene en mente e indica cómo se posiciona en relación con la circulación de su obra, es decir, la socialización de su texto”30. En el libro La formación de la lectura en Brasil (2019), las investigadoras se dedican a reconocer la identidad de ese/a lector/a en formación, más o menos ficcionalizado/a en las obras. A diferencia de la noción de “pú blico”, que tiene su identidad desdibujada por estar en una masa colectiva y anónima, el/la lector/a es un individuo “con preferencias demarcadas, una figura que el escritor busca seducir, utilizando técnicas y artificios contabilizados a través de la crítica e historia de la literatura”31. A mediados del siglo XIX, en el primer momento de circulación de las obras literarias, facilitado por las imprentas de Río de Janeiro, los autores, buscando orientar las reacciones, actuaban a veces de manera “paternalista”, tutelando la lectura, y otras veces desafiaban la percepción del lector, con la intención de capacitarlo. En el primer caso, destacaba cada detalle de la obra, “temiendo que la lectura, a la menor dificultad, fuera puesta de lado”32, criaba un ambiente común entre lector y narrador, y se sentaba con él para contarle una historia, de manera interesante para no aburrirlos. La lectora de Manso tiene intimidad para escuchar las historias, y es fiel a los encuentros programados, tanto es así que, cuando la colaboradora no viene, tiene que disculparse por su ausencia: Já sei, já sei que está muito arrufada comigo… Assim mesmo há de ser. Não vos apareci domingo passado, não vos dei as novidadezinhas da semana, por consequência, pobre de quem escrevinha! Não cumpri com os meus deveres, nem satisfiz o vosso desejo! Pois façamos as pazes agora, querida leitora, neste momento mesmo, sim? [...] Ora, venha, venha lá esse abraçinho… Bravo!33 Como dos amigas, lectora y narradora se abrazan, y ella cuenta el motivo de su ausencia: “Uma das minhas especiais amigas, a Sra. D. Maria Luiza de Azevedo, essa mãe carinhosa e desvelada, acaba de perder seu filho mais velho, jovem digno de todas as atenções por suas belas qualidades e de mui grandes esperanças na carreira das letras”34, y este joven de quien se habla es el ilustre poeta del romanticismo brasileño Álvares de Azevedo. Posteriormente, uno de sus poemas es publicado en el periódico. La lectora es también invitada a unirse a la narradora, en un ambiente íntimo, para escuchar una de las crónicas. En el salón de recepción, asiste al momento en que Santos35, personaje flaneur de una crónica del periódico, cuenta de primera mano las 30 Marisa Lajolo; Regina Zilberman. A formação da leitura no Brasil. São Paulo, 2019, p. 28. 31 Ibidem, p. 19. 32 Marisa Lajolo; Regina Zilberman. Ob. Cit., p. 30. 33 Juana Manso. Ob. Cit., 9 mai. p. 147. 34 Ibidem, p. 147. 35 Santos es un personaje creado por una de las colaboradoras del Jornal, Bellona, quien suele escribir la Crónica de la semana. Descrito como un empleado de confianza, se compadece de la tristeza de su señora, que ya no puede escribir semanalmente, porque no tiene información sobre lo que sucede en la calle, ya que las mujeres no podían pasear por la ciudad para enterarse de las noticias. Ante esta imposibilidad, Santos le propone ayudarla y Bellona le pide que dé un paseo por Río de Janeiro
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx