Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Esbozando la lectora: Un proyecto de y para mujeres decimonónicas en el O jornal das senhoras 341 que moldeaban la opinión pública, los establecimientos comerciales donde los hombres se reunían para discutir sobre política y sociedad del Segundo Imperio, y las modistas francesas, que Juana Manso, una exiliada política argentina en Brasil –o como ella prefería– “uma senhora americana”2 editaba y hacía circular su Jornal. Aunque era extranjera, y escribía con interferencias del español y del francés, idiomas que dominaba, lo que llamaba la atención de su escritura no eran los errores de un portugués que en ese momento todavía no estaba al tanto, sino la voz de una mujer que gestionaba por su cuenta un periódico en defensa de la emancipación femenina. Como escribe Sylvia Molloy (2015), los bilingües hablan de forma mixta, y también de forma ausente y nostálgica, ya que “la elección de un idioma automáticamente significa el afantasmamiento del otro pero nunca su desaparición”3. Así, “Habla [...] como una alterada”, y utilizando el neologismo de la escritora, nunca calma su sed: cuando está en Brasil, escribe sobre Argentina, “como a ú ltima flor depositada pelo peregrino na porta do lar doméstico que vai abandonar, nós escrevemos este romance, nas agonias do amor pá trio que se extinguia”4; cuando está en Argentina escribe sobre Brasil: “Las simpatías que merecí en aquella corte, los testimonios todos de deferencia y de apoyo, con que me favorecieron, me indujeron a esperar otro tanto en mi país”5. Juana Manso habitaba en sus nombres –Juana Paula Manso, D. Joanna Paula Manso de Noronha, Sra. Noronha– y en sus escritos de destierro. Es cierto que el exiliado construye su espacio en la escritura (Molloy, 2010), y el público reacciona ante la escritura y revela el/la escritor/a (Candido, 2006). El nombre de Juana Manso en Argentina estuvo asociado, durante muchos años, al de Domingo Faustino Sarmiento, como podemos comprobar en el ensayo “Las mujeres escritoras”, del crítico literario Ricardo Rojas, quien sistematizó la literatura nacional argentina, y sobre la escritora escribió: “sólo diré que fue amiga de Sarmiento, a quien se parecía por su cara hombruna y por sus aficiones pedagógicas”6. Según Lea Fletcher (1994), Manso era recordada porque “fue gorda y fea y la colaboradora de Sarmiento”7. Sarmiento fue uno de los hombres más importantes de la política y la literatura nacional argentina del siglo XIX, y aunque haya contado con el apoyo de Manso, por considerarla “el único hombre en tres o cuatro millones de habitantes en Chile y la Argentina que comprendiese mi obra de educación…”8, Manso fue responsable, por sí misma, por la notabilidad que tuvo en el espacio público, atrayendo incluso la atención de Sarmiento. 2 Juana Manso. O Jornal das Senhoras, 1 jan. 1852, p. 1. Las citas referentes a los periódicos publicados en Brasil están en portugués y optamos por no traducirlas para no interferir en el estilo, pero hicimos una actualización al portugués actual para facilitar la comprensión. Eso vale para los fragmentos citados de Juana Manso, en el Jornal das Senhoras y en el Jornal do Commercio. Sin embargo, las obras de los teóricos utilizados tendrán traducción libre nuestra. 3 Sylvia Molloy. Vivir entre lenguas. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 2015, p. 24. 4 Juana Manso. Ob. Cit., p. 7. 5 Juana Manso. Álbum de Señoritas. 29 jan. 1854, p. 40. 6 Ricardo Rojas. Historia de la literatura argentina. Tomo VIII, Buenos Aires, 1957, p. 474. 7 Lea Fletcher. Juana Manso: una voz en el desierto. Buenos Aires, 1994, p. 108. 8 Domingo F. Sarmiento. Epistolario íntimo. Tomo II, Buenos. Aires, 1963, p. 73.

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