Alejandra Gonzales Lucana 307 encontraban en funcionamiento 36 colegios nacionales, de ellos, 29 eran de varones y solo 7 eran de mujeres. Esta desigualdad se vio más acentuada en los niveles educativos superiores; un claro ejemplo de los escollos que las mujeres debieron afrontar para acceder a la educación universitaria, fue el complejo camino que Trinidad María Enríquez (1846-1891) recorrió para lograr su ingreso a la universidad en 18743. No obstante, durante estos años, también se produjeron cambios que impactaron en la dinámica de las mujeres con la educación; como sostiene Antonio Espinoza (2020), la centralización de la administración del sector educativo por parte del Estado, tuvo diferentes consecuencias, entre las que destaca el aumento en el número de profesores, especialmente el de docentes mujeres. En el Perú de este periodo, como afirma Osmar Gonzales (2013), se sostuvo un debate en torno al desarrollo educativo, en el cual se discutía a) la idea de llevar a cabo una formación realista basada en los valores y las tradiciones nacionales; b) enfatizar el rol integrador que debía cumplir la educación; y finalmente c) consolidar la educación de un pequeño grupo culto o extender la formación a la población en general; esta última, implicaba la superación de las diferencias de género. Es en este contexto que Elvira García y García estableció vínculos con personajes de la sociedad limeña, posicionados en organizaciones públicas y privadas, así como en espacios educativos, filantrópicos y de atención a la niñez, para el desarrollo de sus actividades pedagógicas, profesionales e intelectuales, las cuales tendrán un impacto en la sociedad de este periodo. Un balance bibliográfico necesario La prolífica vida y obra de Elvira García y García como maestra, escritora e intelectual, así como sus aspectos personales y su filantropía, han sido objeto de estudio desde los años siguientes a su partida. Diversas investigaciones han abordado con énfasis, las dimensiones de su labor pedagógica, sus propuestas educativas para la mujer peruana y la educación diferenciada para la infancia. En su labor como maestra, García y García exploró desde distintos espacios el quehacer educativo, tuvo una presencia permanente y activa en el aula con las y los infantes, fue lideresa y reorganizadora de instituciones educativas, creó textos de enseñanza para sus estudiantes, fue pionera en adaptar y aplicar modernas teorías educativas en la escuela peruana, entre otras notables actividades que fomentaron el desarrollo de la formación de las mujeres, niñas y niños. 3 Mannarelli, María Emma. Las mujeres en la universidad (1874-1908): permisos y sexos confundidos. Lima, 2018. Este trabajo nos permite conocer de manera amplia la lucha de Trinidad María Enríquez por ingresar a la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco.
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