Ciudadanas de las Américas: La red panamericana de intelectuales, educadoras y activistas sociales de fines del siglo XIX e inicios del siglo XX 294 Fruto de este intercambio también es el proyecto de invitar a profesoras estadounidenses para trabajar en las escuelas públicas de Argentina. Tyler Peabody Mann recomienda a la profesora Mary Elizabeth Gorman (Ohio, EEUU 1844-Buenos Aires, Argentina 1924), quien llega a Argentina y rechaza las ofertas de trabajo en instituciones educativas privadas para poder dedicarse a su trabajo en la escuela pública. Manso, entonces miembro del Consejo de Instrucción Pública, denuncia en los Anales de la educación común que no se le paga a Gorman por su trabajo como profesora y comparte el las razones por las que se sanciona el trabajo de la educadora estadounidense: Desde enero hasta el 31 de junio que renunció a su empleo de maestra municipal, está impaga por má s notas que haya pasado el jefe del Departamento de Escuelas y por más que se haya enviado original la nota del Dr. Pérez recomendándola al Departamento, para que fuese nombrada en reemplazo de la Sra. Braga. ¡Nada ha podido convencer ni ablandar al Sr. Sanches Boado nuestro gratuito antagonista! Me dijeron que las razones que aducía para no pagar a la Sta. Gorman eran: 1° que no le pagaba por ser gringa; 2°, porque esa gringa son los ojos de D. Juana Manso, esa mujer que para oprobio del país está en el Consejo de Instrucción Pública. (Vol. IX, octubre de 1870) En la denuncia se observa la forma en que las autoridades masculinas del sector educativo perciben tanto la presencia de la profesora estadounidense como la influencia de la intelectual argentina. Al destacar en letras cursivas la opinión de dichas autoridades en cuando a su labor como impulsora de una instrucción pú blica de calidad para todos los argentinos, Manso nos muestra un tipo de discriminación de género muy comú n que se repite en toda Latinoamérica. Ya en una carta anterior a la de octubre de 1870, Manso era consciente de que su trabajo en la esfera educativa no era reconocido por sus compatriotas y comparte con Tyler Peabody Mann su desazón en una carta que también publica en Anales de la educació n comú n: Leí una vez que en Kansas había nombrado a una mujer Superintendente de Escuelas porque los hombres que había no conocían la materia. A mí se me consulta, es verdad, pero a la vez se me deja en la inacción y se entregan las escuelas a hombres que no sólo ignoran lo que son escuelas, sino que son indiferentes a la causa de la educación. Pero qué quiere Ud., son hombres, y yo soy mujer. (Anales de la educació n comú n 1869, p.14) Este hacer patriarcal discriminador y reduccionista se reproduce en forma paralela en todo el continente. No obstante, este comportamiento no detiene el intercambio ideológico entre las mujeres latinoamericanas que por el contrario crece al saber que el trabajo por la igualdad de género no es aislado sino hemisférico. A este respecto y analizando la amistad entre Manso y Tyler Peabody Mann, Marinela Pionetti indica:
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