El recuerdo de la participación de las mujeres indígenas en la Guerra del Pacífico a través de las danzas drama. El caso de la Magtada de Jauja (sierra central del Perú) 274 En el caso de las mujeres y su participación en la Tropa de Cáceres, de acuerdo a lo que propone Raez, su participación en estricto se remonta a fines de la década de 1970, cuando recién se les comienza a dar cabida en la condición de rabonas (compañera o esposa del campesino que le sigue en la guerra), y luego como guaripoleras o ejecutantes de algún instrumento musical en los batallones, dejando de ser exclusivamente masculinas por más de medio siglo.23 De acuerdo a estos datos, la presencia de mujeres en esta representación es de hace pocas décadas y que la mayor parte del tiempo en que se lleva a cabo fue un evento realizado solo por varones. No obstante, entre las portadoras se señala una situación diferente y que alude a una sanción de perpetuidad es decir, que siempre han estado presentes en la representación. En el trabajo de campo que tuvimos ocasión de realizar para este ensayo, nos contactamos con algunas portadoras que desfilan en la Magtada en el distrito de Acolla. Una de nuestras primeras inquietudes fue saber desde cuando participaban en esta representación. Una de las informantes señaló que las mujeres han participado en esta danza desde sus inicios, que señalan data de los primeros años del siglo XX.24 Quiere decir, según esta versión, que las mujeres habrían estado ahí desde el comienzo. Si nos atenemos a la información que proporciona Raez ya traídas a colocación, es evidente que ello no así y que se trata de alteración de la realidad a partir de lo que se supone ha sido, no de lo que ha sido. Vale decir, es parte de un uso de la memoria desde la perspectiva de un grupo de mujeres y que probablemente sea la versión que se ha estandarizado en la memoria histórica local, donde la mujer local siempre ha sido parte de la historia, de acuerdo a esta versión. Siguiendo a estas informantes, la presencia de estas mujeres se hizo a partir de la figura de la llamada “rabona”, que sería la encargada de cocinar y llevar la comida a los combatientes. Se trata del personaje más representativo de una mujer en la Tropa de Cá ceres y ha tomado una relevancia que está a la par del “magta”, que es el ejecutante varón de la representación. No obstante, es importante señalar que en los últimos tiempos es posible observar un fenómeno importante que en algunos casos se ha observado y es la representación de Andrés Avelino Cáceres, un personaje que es parte de la Magtada y que siempre es puesto en escena por varones, por mujeres de la localidad. Es decir, la representación de quien se acepta fue el líder y organizador de la resistencia, es representado por una mujer campesina. Aunque ello ameritaría un mayor análisis, evidencia una evolución de la participación femenina en este desfile. Las mujeres que participan en esta representación por lo general lo hacen desde pequeñas, según manifiestan las informantes. Inicialmente, fueron pocas las mujeres que participaban, después, según se refiere, el número ha ido creciendo. En los relatos orales hay una construcción que se suele hacer de las rabonas, como que eran las que acompañaban a los combatientes y les preparaban su fiambre. Lo más saltante era la cancha con queso, que de hecho está integrado al canto con el que se desfila, el paso es 23 Manuel Raez, “Género representados”, p. 287. 24 Entrevista de campo a Vilma Sáciga (15 de agosto de 2023).
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