Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Carlos H. Hurtado Ames 273 efectos concretos en la construcción de realidades.15 Por lo mismo, no existe una memoria en singular, sino múltiples memorias. Pero a la vez, hay una memoria colectiva hegemónica que pone atención en ciertos protagonistas, generalmente varones, que suelen dotar de significado todos sus espacios y acontecimientos.16 Pero las mujeres no están ajenas a ello, aunque con una impronta que es importante considerar. En el ámbito historiográfico se discute si existe una memoria de las mujeres. En principio, se propone que apelar a la existencia de una memoria de las mujeres puede esencializar el proceso, mostrando la memoria como una propiedad de las personas, en este caso mujeres, homogeneizando identidades que son fluidas y cambiantes.17 No obstante, de acuerdo a lo que proponen algunas investigadoras, si asumimos la memoria como una acción social se puede apreciar que hay una memoria hegemónica masculina que ha despojado a las mujeres de su memoria e historia.18 De esta manera, aunque en estricto no habría una memoria de las mujeres como tal, esta si está marcada por el género.19 Es por ello que las experiencias límite, como las de violencia sexual o el de experiencias represivas,20 son las que más se recuerdan. Con estas perspectivas en mente pasaremos a examinar como recuerdan las mujeres de Acolla, a partir de la danza de la Magtada, su participación en la guerra del Pacífico. Para ello es necesario posicionar la participación que tienen en esta representación y su dinámica de cambio. Conviene señalar, en principio, que el proceso ritual vinculado a esta manifestación, así como los desfiles que se realizan, tienen claras divisiones de género. En su origen la Tropa de Cáceres respondió a la necesidad de crear un espacio institucional masculino de expresión ceremonial y festiva en la Semana Santa. En la percepción de los acollinos, la prá ctica religiosa está circunscrita má s a las mujeres o es vista como “poco masculino”.21 De esta manera, en las celebraciones de Semana Santa, las mujeres se encargan de arreglar el templo, adornar las andas de las imágenes, acompañar las procesiones, entre otras actividades religiosas. Con la aparición de la Tropa de Cáceres y del batallón, se abre un atractivo espacio masculino y de competencia, pero sin desligarse totalmente del contexto ceremonial de Semana Santa, pues estas instituciones acompañarán las procesiones.22 15 Leyla Troncoso e Isabel Piper. “Género y memoria: articulaciones críticas y feministas”. Athenea Digital, 15 (1), 2015, p. 67. 16 Alba Martínez. “Las mujeres recuerdan. Género y memoria del exilio republicano en Francia (19391978)”. Arenal, 26 (2), 2019, p. 369. 17 Leyla Troncoso e Isabel Piper. “Género y memoria”, p. 71. 18 Anne Reading. “The Social Inheritance of the Holocaust: Gender, Culture and Memory”. En Michael Rossington y Anne Whitehead (Eds.). Theories of Memory. A Reader. Baltimore, 2007. Citado en Leyla Troncoso e Isabel Piper. “Género y memoria”, p. 69. 19 Alba Martínez. “Las mujeres recuerdan”, p. 371. 20 Elizabeth Jelin. Los trabajos de la memoria. 2da. Edic. Lima, 2001. 21 Manuel Raez, “La religiosidad popular en los jóvenes acollinos”. 22 Manuel Raez. Imaginario global y creatividad local, p. 56, 57.

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