Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Emilia Recéndez Guerrero 262 considerando que: “el éxito de la educación depende de la primera edad y lo primero que se aprende es lo último que se olvida, por eso es importante también la enseñanza religiosa y cristiana”.51 Dicha enseñanza era importante en todos los niveles, permeaba las diversas actividades realizadas en el colegio, y si bien, los conocimientos que las alumnas debían cubrir eran bastantes, las actividades religiosas tenían su propio tiempo. No obstante, los colegios católicos debieron ingresar en un mundo más secularizado introduciendo conocimientos científicos, culturales, artísticos y técnicos como la mecanografía, telegrafía, etc. a fin de mantenerse como opciones educativas para sectores privilegiados. Una mirada rápida a los contenidos de lo que se enseñaba en el Asilo de Niñas de Guadalupe y el Colegio Teresiano permite reconocer la semejanza de los contenidos, esa era la tendencia en todo el país, preparar a las mujeres en poco tiempo en carreras técnicas para que se integraran a la vida laboral, además de que la mediana preparación permitía que se les pagaran medianos salarios. El tiempo en el Teresiano de Zacatecas Las sesiones de trabajo en el Colegio estaban divididas en dos: las actividades iniciaban a las ocho de la mañana y terminaban a las once y media; las alumnas externas iban a sus casas, las medio pensionistas e internas se quedaban ocupadas en actividades extra curriculares o labores de limpieza y aseo de sus espacios; a la una comían para reiniciar las clases de la tarde, de dos a cinco; las materias no se llevaban diario, eran alternadas de acuerdo con su importancia; al terminar las clases, se realizaban las actividades extracurriculares o complementarias durante una hora, terminando a las seis de la tarde, hora en que las externas y medio pensionistas se retiraban a sus casas. Entonces las internas hacían sus actividades religiosas: leer en colectivo vida de santas, reflexiones, oraciones, luego la cena y a las ocho se retiraban a sus aposentos para dormir temprano. Las visitas a las niñas internas por sus familiares o amigos solo podían ser los sábados y domingos o bien, ellas podían ir a su casa una vez al mes; al ingresar al colegio debían pagar las cuotas correspondientes por adelantado y llevar un ajuar completo que iba desde las prendas personales, lo necesario para el aposento (colchón, cobijas, almohadas, etc.) hasta los uniformes y los utensilios del comedor,52 de tal manera que ser una colegiala en el Teresiano no era accesible a todas las niñas o señoritas, solo a aquellas cuyos padres tuvieran una situación desahogada para hacer los pagos correspondientes y comprar lo necesario; es posible que igual que en otros colegios católicos también haya habido becadas; -en el documento no hay registros sobre el tema- por lo cual se puede decir que el Teresiano de Zacatecas fue principalmente para las niñas con recursos económicos suficientes. Cerrando capítulo La información sobre el Colegio Teresiano de Zacatecas, llega únicamente hasta 1909, probablemente funcionó hasta 1912 o 15,53 tal vez, al igual que el de Morelia, fue cerrado 51 El Colegio Teresiano, op. cit., pp. 16 y 17. 52 Ídem. p 20 53 No se encontró en el documento la fecha en qué fue cerrado, ni las causas.

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