La educación de las mujeres en una ciudad minera: Zacatecas siglos XVIII y XIX 255 nacional; ante eso el Ayuntamiento emitió una convocatoria para quienes se interesarán en ocupar el cargo de directora y preceptoras, diez mujeres hicieron solicitud, entre ellas Evarista Avilés, quien se había preparado en la ciudad de Guadalajara. Una vez realizado el análisis de solicitudes, fue aceptada Dominga Miranda quien había sido alumna y posteriormente preceptora en la escuela particular de las hermanas Luisa y Josefa Esparza; Dominga entregó su exposición de motivos, sus documentos, se presentó ante la junta examinadora, posteriormente fue ante el cura de la vicaría para realizar el examen sobre doctrina cristina.24 Aprobados los requisitos, fue nombrada directora de la primera escuela pública municipal para niñas que hubo en Zacatecas, inaugurada 1855, el acontecimiento es importante porque sería gratuita y abierta para todas las niñas. En el documento consultado se indica que la escuela era atendida solamente por dos personas: Dominga Miranda y su auxiliar Juana Morales, más dos señoras que hacían la limpieza. Al principio había pocas alumnas –no se encuentra el dato exacto- pero al año siguiente hubo un considerable aumento de alumnas, quizá la dedicación y buen prestigio de las preceptoras contribuyó en el ascenso de la matrícula, que a su vez generó varios problemas: de hacinamiento, de atención a tantas niñas con el poco personal, y detrimento en la salud de la directora, por lo cual en 1856 presentó su renuncia, quedando al frente de la escuela la preceptora Juana Morales, ella había sido ayudante de Dominga Miranda.25 Morales se entregó con dedicación a la escuela obteniendo buenos resultados, reflejados en la matrícula de niñas, quienes al concluir su preparación se dedicaron también a la enseñanza. Una mirada a los documentos relacionados con los conocimientos que las niñas recibían en la nueva escuela pública permite saber que se ampliaron, de tal manera que las oportunidades educativas de las zacatecanas fueron mejorando en el trascurso de la segunda parte del siglo XIX; el tiempo escolar se distribuía dedicando la mitad a las labores manuales: cocer, bordar, encarrujar, hacer flores, ya que las labores mujeriles seguían considerándose fundamentales en la formación de las mujeres. El resto del tiempo cursaban materias como: gramática, aritmética y doctrina cristiana, porque es importante señalar que aún en las escuelas públicas, se continuaba impartiendo religión; en 1856 se incorporó una clase de dibujo, y poco a poco la currícula se fue enriqueciendo. En 1857 inició una nueva etapa en la historia de México, la pugna entre el grupo de liberales y conservadores, aunado a las diversas invasiones extranjeras, habían provocado el atraso económico, la pérdida de territorio y por supuesto el poco avance educativo. En ese año, con los liberales en el poder, se promulgó una nueva Constitución, -considerada una de las más avanzadas del mundo- en ella se decretaba la libertad de 24 Este dato es interesante, porque hasta este momento 1855, la Iglesia seguía teniendo injerencia en la educación, fue hasta 1859 con la Leyes de Reforma decretadas por el gobierno liberal de Benito Juárez cuando se inició la separación de la Iglesia y el Estado, quitándole a la primera el control de la sociedad mediante la intervención de la educación, el matrimonio, el registro de nacimientos y defunciones. 25 AHEZ, fondo: Jefatura Política, subserie: Generalidades, 1849 – 1860, caja 4; Un amplio trabajo sobre la primera Escuela pública en Zacatecas es el de Teresa Pescador, “La primera Escuela Pública para niñas en Zacatecas (1821-1862)” en Francisco García, Procesos, práctica e instituciones educativas en Zacatecas (siglo XIX), Zacatecas, 2004, pp. 141 a 168.
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