Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

La educación de las mujeres en una ciudad minera: Zacatecas siglos XVIII y XIX 251 fundador donó 27 casas, algunas contiguas, ubicadas en la Plazuela de Villareal, fueron adaptadas para el establecimiento del colegio a fin de que contara con los espacios necesario: oficina, dormitorio, cocina, refectorio, patio y un oratorio, el resto de las viviendas fueron rentadas para el sostenimiento.11 Además, se constituyó un patronato por hombres prominentes de la ciudad, con recursos económicos -como se hacía con toda institución- que colaborarían con donativos mensuales, y tendrían cierta injerencia en los asuntos administrativos de la institución.12 La organización y funcionamiento del colegio fue similar a otros colegios destinados a las niñas establecidos en diversas partes de Nueva España, como señalan algunas estudiosas del tema.13 Internamente esos colegios eran dirigidos por señoras respetables llamadas rectoras, designadas por los integrantes del patronato, encabezados por el cura de la parroquia. Ahora bien, los patronatos no siempre funcionaban adecuadamente, pero si era notoria su actividad al interior, como ejemplo tenemos un detalle de lo sucedido en 1776 en el Colegio de los Mil Ángeles, donde el patronato decidió destituir a la rectora, porque no aplicaba las normas y había quejas sobre la relajación de la disciplina, posterior a una investigación, el patronato decidió substituirla por la señora María Dolores Carrasco, quien era maestra del colegio y además, “mujer virtuosa, prudente, recta y de buen juicio”.14 Esto denota que las principales cualidades solicitadas a las mujeres para estar al frente de un colegio para niñas, no eran académicas, en este caso, la finalidad del colegio -de acuerdo con el fundador- era establecer “un lugar de recogimiento para niñas pobres y desamparadas”, por lo cual la instrucción no era tan importante, como si lo eran las cualidades morales y religiosas. Para su buen funcionamiento, todo colegio debería contar con una reglamentación, las normas o reglas quedaban establecidas mediante las Constituciones, estás se elaboraban considerando las de otros colegios, con las adaptaciones particulares; las de los Mil Ángeles, fueron elaboradas por don Juan Gómez de Parada y don Francisco de San Buenaventura.15 Una mirada al contenido deja saber que las principales preocupaciones eran administrativas y disciplinarias, a fin de que la institución marchara bien. Los requisitos de ingreso y permanencia En las Constituciones se establecía que para ingresar al colegio las niñas y sus padres o tutores, debían aceptar las normas y las colegialas juraban públicamente cumplirlas, de no hacerlo, serían expulsadas, había que reunir los siguientes requisitos: 11Un trabajo más amplio sobre el Colegio de niñas en Zacatecas, es el de Ángel Román Gutiérrez, clausura femenina y educación en Zacatecas en el siglo XVIII, México, 2012. 12 Archivo General de la Nación, en adelante AGN, fondo: Tierras, vol. 2822, 1802-1807, f. 16. 13 Pilar Gonzalbo, Historia de la educación en la época colonial. La educación de los criollos y la vida urbana, México, 1990, p. 327; Josefina Muriel, Cultura femenina Novohispana, México, 1982, p. 39. 14 AHEZ, fondo: Ayuntamiento, serie: Conventos e Iglesias, expediente 3, 1776, f. 4. 15 Juan Gómez Parada fue Obispo de Guadalajara, invitado por Juan Ignacio María Castorena (fundador del Colegio) a ser integrante del patronato, por su investidura fue quien elaboró las Constituciones.

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