Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Jorge Luis Castro Olivas 241 estaban casadas o lo estuvieron, una soltera y dos no hicieron mención de su estado civil. 11 de las mujeres otorgantes de documentos expresan algún tipo de lazo con la causa realista, sea por ser familiares directas de funcionarios u oficiales realistas o por haber solicitado a alguno de ellos que firmara por ellos o haberlos nombrado sus albaceas o herederos. Cinco no ofrecen informaciones suficientes para determinarlo, presumiéndose que pudieron haber quedado atrapadas por las circunstancias y una de ellas denota una posición difícil de terminar o establecer. Hay que decir que en todos los casos se trató de damas que tuvieron o alcanzaron en algún momento de sus vidas cierto grado de bienestar económico. Algunas de ellas se convirtieron en “damas vergonzantes” es decir, mujeres que habían tenido en el pasado una buena situación económica, pero que la habían perdido por las circunstancias particulares que les tocó padecer. Evidentemente no todas las personas pudieron testar, algunas por no tener nada que declarar, otras porque no sintieron necesidad de hacerlo a pesar de las duras condiciones del sitio y otras porque no tuvieron el numerario suficiente para los gastos mínimos que implicaba hacerlo (honorarios del escribano, costo del papel, mandas forzosas, etc.), ni nadie que los pagara por ellas. Lo analizado es, en todo caso, una muestra de la población que se encontraba en los castillos, brindando una aproximación a las características que pudo haber tenido esta población. Aquellas que sobrevivieron y viajaron a España La capitulación se firmó el 23 de enero de 1826 y poco tiempo después, el 3 de marzo del mismo año, se embarcaron a bordo de la nave Estrella del Norte, cien personas (96 militares y cuatro mujeres). El costo de su pasaje fue pagado por el Estado peruano en 25,000 pesos de conformidad al artículo 2° de la capitulación. Los nombres de los oficiales y elementos de tropa aparecieron consignados en la edición de la Gaceta del Gobierno correspondiente al 11 de marzo, pero los de las mujeres no se anotaron. Apareció escuetamente: “Comandante, Antonio Marzo y su esposa. Capitán Lorenzo Varela y su esposa. Teniente Manuel Valverde y su esposa. Sargento Francisco Paroli y su esposa.”37 Ellas prefirieron viajar a España donde el Antiguo Régimen siguió imperando, gracias a la intervención de la Santa Alianza que restauró en el trono a Fernando VII, quien reprimió durísimamente a los liberales encabezados por Rafael del Riego. El valor, decisión, padecimientos y penurias de estas mujeres fueron las mismas que las de sus esposos, pero fueron invisibilizadas de los informes y relaciones. No sólo los patriotas lo hicieron, pues el gobernador de la plaza brigadier José Ramón Rodil en sus Memorias presentó una relación detallada de quienes se encontraban en los castillos el día de la entrega y anotó: “Resultan hoy día de la fecha de todas clases y en todos destinos segú n 37 Gaceta del Gobierno. Lima, 11 de marzo de 1825.

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