Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Jorge Luis Castro Olivas 231 declarando saber perfectamente lo que su decisión implicaba, pues podía pasar hambre y privaciones, como en efecto sucedió. Sin embargo, está convencida de que su conducta ha sido la mejor y no se muestra arrepentida, sintiéndose confiada en que la comunicación con Lima se restablecerá (sin duda cuando el antiguo orden sea recuperado). Es cierto que la condesa era esposa del conde de Montemar y por tanto, estaba bien relacionada, pero bien pudo utilizar su buena posición económica para quedarse en la ciudad. Ella y su familia no lo hicieron, huyendo del “ludrivio y vegaciones” por su decidido apoyo al rey, optando por refugiarse en el Callao y permanecer allí padeciendo, como ella misma lo dice: “las privasiones y penalidades que son consequencia de un sitio largo”. Como no podía ser de otra manera, teniendo en consideración la elevada posición social de la solicitante, Rodil le otorga la gracia demandada con el respaldo de Jacinto Ximeno, comerciante y miembro del Tribunal del Consulado, institución que, como sabemos, se mantuvo fidelísimamente al lado del rey. Queda otorgada la fianza que se ordena en el Superior Decreto del margen de otra fixa por don Jacinto Ximeno, del comercio y vecindad de Lima, residente en este puerto, ante mí y en mi rexistro de Real Hacienda. 12 de octubre de 1825. José Joaquín Salazar. (Al margen) Real Felipe del Callao, octubre 7/825 Atendiendo a la decisión y servicios que ha practicado a favor de la justa causa del Rey nuestro señor, la señora condesa de Monte Blanco que subscribe esta petición, a imitación y ejemplo del señor su esposo el conde de Montemar, otorgando el correspondiente documento a satisfacción del señor ministro contador don Francisco Montoya a reintegrar la Real Tesorería como propone, se le franquearán por la misma cien pesos mensuales interín lo permitan las circunstancias comenzando con el presente. El Comandante General. Rodil.18 Otra de las nobles que solicitó y obtuvo ayuda de Rodil, fue Josefa de Echevarría de Ezquerra que estaba emparentada con el marqués de Torre Tagle. No se conserva la misiva que le envió al gobernador de la plaza, pero sí la respuesta de éste a aquella, donde en términos muy corteses, intenta disimular la caótica situación que vivía la plaza hacia noviembre de 1825. Consignamos el documento: Señora doña Josefa de Echevarría de Ezquerra Real Felipe, noviembre 6 de 1825 Muy señora mía, de mi mayor consideración: consecuente con la apreciable de usted de hoy, he mandado apuntar en las listas de panadería y cantina, el pan y arroz que 18 Archivo General de la Nación, O.L. 137-14 Caja 41.

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