Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

“Huyendo del ludrivio y vegaciones”: Mujeres en el segundo sitio del Real Felipe del Callao (1824-1826) 226 una versión que era parte de una tradición nacionalista y patriótica, que desestimaba las motivaciones e incluso la racionalidad moral de los actores del pasado. A este discurso decimonónico, durante el siglo XX le siguió una historiografía muy similar, que mantuvo la incomprensión y condena a los defensores de la plaza, aunque se empezaron a señalar factores como el honor militar y la lealtad al rey para explicar su “necia e inútil resistencia”. Al cumplirse el centenario de los hechos, aparecieron las publicaciones y estudios en torno al sitio de Germán Stiglich (1926) y Carlos Wiesse (1926), continuadas luego por las de Gerardo García Rey (1930), el estudio militar de Carlos Dellepiane (1943), seguidos por los trabajos de Néstor Gambetta (1945), Felipe de la Barra (1954) y ya entrando en la década de los 60, Alberto Regal (1961) y el padre Rubén Vargas Ugarte (1966). En los 90, Enrique Chirinos Soto, redujo la ecuación del sitio a un verso de un conocido poema vallejiano, al decir que Rodil resistió como “español de puro bestia”,6 mostrando de esa manera que la historiografía nacionalista decimonónica, no había sido superada. Una historiografía moderna exige analizar la visión de los vencidos, intentando comprender las razones que tuvieron para continuar resistiendo mucho más allá del tiempo que imaginaron los triunfantes insurgentes. Entre estas razones estuvo la convicción, no infundada, de que los auxilios de la Santa Alianza llegarían pronto, así como un imaginario colectivo construido y alimentado por un discurso oficial (expresado en la prensa y en los discursos y bandos del gobernador de la plaza), que aseguraba que esta ayuda vendría, pues España representaba el “buen orden”,7 frente al caos y desgobierno que encarnaban los insurgentes. El Real Felipe se convirtió entonces en una suerte de islote y último bastión ideológico donde se refugiaron aquellas personas que sentían que un orden distinto al del Antiguo Régimen era intolerable, aunque también quedaron atrapadas allí, muchas otras personas que se vieron desbordadas por los acontecimientos. Buena parte de quienes se refugiaron en la fortaleza fueron mujeres que, pertenecientes a la élite limeña, permanecieron fieles a la causa del rey. El Archivo de la Nación custodia los testamentos suscritos ante el Escribano de su Majestad, José Salazar así como diversa documentación existente sobre el sitio que, de alguna manera nos permitirá aproximarnos al imaginario y vida cotidiana de las mujeres que estuvieron allí. Los documentos, de ordinario las señalan como “esposa de”, “viuda de”, “madre de” o “hija de”, es decir, siempre en una relación de dependencia y subordinación. Algunas de las mujeres pertenecientes a la élite española o criolla, después de hacer mención a sus títulos nobiliarios, expresan explícitamente o denotan su adhesión a la causa del rey, otras lo dan a entender, por ejemplo, invitando a funcionarios reales a firmar por ellas o nombrándolos sus albaceas o herederos. Aquellas que se encontraron en sectores subalternos lo insinúan también, aunque muchas veces sus nombres ni siquiera fueron consignados, figurando como toda información el dato “esposa de”, “hermana de”, como solía ser característico de la época. 6 El poema de Vallejo lleva por nombre “Salutación Angélica” y forma parte de los Poemas Humanos. 7 Jorge Luis Castro. “Dios, el Rey y Nuestros gefes”. El concepto de “orden” en el Real Felipe del Callao (1824-1826). En Revista Discursos del Sur, Número 7, Lima, 2021.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx