Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Jorge Luis Castro Olivas 227 A continuación, nos proponemos exponer y comentar estas huellas documentales pues, al igual que lo hicieron quienes lucharon del lado insurgente, estas mujeres creyeron férreamente en la causa que defendieron, dejando ocasionalmente la vida en la empresa, mientras que otras lograron sobrevivir al sitio, integrándose, mal de su grado, a la naciente República; para no hablar de aquellas que lograron embarcarse hacia España, pues nunca aceptaron formar parte de un Estado que, al menos nominalmente, hablaba de igualdad de derechos y ciudadanía. Las primeras menciones a mujeres en los documentos oficiales Ni la documentación oficial española, ni la patriota, tratan acerca de las mujeres en el segundo sitio del Callao hasta el mes de abril de 1825, fecha en la que los víveres de la plaza empiezan a agotarse y el gobernador de la plaza, brigadier José Ramón Rodil, emite un bando indicando que dará todo tipo de facilidades a quienes decidan abandonar el lugar. Con la consigna de resistir y mantenerse allí el mayor tiempo posible, en espera de la orden del rey o de la llegada de refuerzos de la Santa Alianza, la idea de Rodil es desprenderse de todas las personas que no le fueran útiles militarmente hablando, estando en primera fila de este grupo, las mujeres que se habían refugiado en los castillos llevando consigo a sus hijos. El bando de Rodil tiene cierta acogida y un primer grupo de 7 personas deja el Real Felipe el día 10 de abril, seguido de otro grupo de 34, el día 11, y otro más numeroso de 60 personas que abandonaría la plaza hacia la quincena. La documentación señala claramente que la gran mayoría de ellos eran mujeres y niños. Los patriotas, que en un inicio los recibieron sin preocupaciones, consignaron sus nombres, anotando en las relaciones primero a los hombres y luego a las mujeres, señalando el número de hijos o sobrinos que llevaban consigo.8 A inicios del mes de mayo, los patriotas se dan cuenta de que al interior de los castillos se ha desatado una epidemia de escorbuto y que la gran mayoría de estos “pasados”, presentan signos de la enfermedad (aún desconocida en sus causas y tratamiento en esa época), por lo que dejan de acogerlos quedando estas personas “en medio del campo”. Cuando al cabo de un día, intentaron regresar al Callao, Rodil no sólo se negó a recibirlos, sino que dio la orden para que se dispare por encima de sus cabezas, generando el pánico entre ellos. Mariano Paz Soldán quizá exagerando, anotó que además se dio la orden de cargar a la bayoneta,9 cosa que ninguna otra fuente indica. Veamos cómo informó sobre estos sucesos Bartolomé Salom, jefe del Ejército sitiador, pidiendo indicaciones sobre lo que debería hacerse con estas personas: General en Jefe Bellavista, mayo 9 de 1825 8 Colección Documental de la Independencia del Perú, t. VI, Asuntos Militares, v. 8. 9 Mariano Paz Soldán. “Historia del Perú Independiente”. En El Perú y su independencia. Lima, 1971 [1869], p. 124).

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