Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Juana Azurduy Llanos y las mujeres del ejército revolucionario 213 embriagar a los realistas, se puso al mando de la tropa y tomó la plaza. Hizo encerrar a todas las autoridades españolas incluyendo al gobernador Valde Hoyos…”32. Por las grandes represalias de esos años y ante la presencia de Mariano Ricafort que sembró terror encerrando y decapitando a los insurgentes y en especial contra las mujeres, Vicenta abandonó la ciudad. Pero a raíz de una denuncia fue encarcelada en condiciones terribles, incomunicada y sometida a Consejo de Guerra, mientras la llevaban a presenciar los crímenes contra sus compañeras. Algunos españoles apelaron y fue sacada del calabozo33. Las mujeres potosinas Fueron brutalmente perseguidas: “Gregoria Arandíbar de Matos, fue condenada a recibir 200 azotes, debió presenciar la ejecución de su esposo y luego fue encerrada en la Casa de La Moneda durante varios meses. Marcelina Castelú, apodada “gallo valiente”, junto al guerrillero Zá rate hostilizaron al General Pezuela y se apoderaron de la ciudad. La mayoría de estas potosinas, algunas criollas, mestizas e indígenas, fueron reprimidas con mucha violencia como los casos de Magdalena Nogales, Leonor Vasconcellos y María Joaquina Costas. Una niña llamada Juliana Arias y Cuiza, por expresarse en contra del ejército del General español José Manuel Goyeneche, fue detenida. Para torturarla, le cargaron grillos, cadenas con una mordaza en la boca. Fue arrastrada después de las torturas hasta el Convento de las Recogidas, para dejarla como esclava”34. Andrea Arias y Cuiza y Francisca Barrera, en 1816 fueron expuestas desnudas en la plaza para matarlas y escarmentar a la población. Les mutilaron los brazos, les cortaron la lengua y las flagelaron sobre un cañón en la Plaza del Regocijo35. Gregoria Batallanos desde muy joven encabezó la formación militar de la guerrilla de Potosí, Oruro, Tacna y Tarapacá y “mano derecha de su amante, el caudillo Julían Peñaranda, por eso la llamaba Comandante y Coronela”36. Vestida siempre como un masculino, no busca serlo sino que: “Es muy notorio que como mujer vestida de hombre hace vivar la Patria, utilizando la fuerza para promover e inducir a la población a abrazar nuevas lealtades políticas. 32 Berta Wexler. Heroínas altoperuanas como expresión de un colectivo. Juana Azurduy y las mujeres en la revolución altoperuana. (1809-1825). Buenos Aires, 2023. Pág. 44 33 Ibídem Pág. 45 34 Berta Wexler. “Las damas y las revolucionarias. La tarja de Potosí”. Primer Congreso Internacional. Las mujeres en los procesos de Independencia de América Latina. CEMHAL, Lima, 2014. Pág 342 35 Justo Gómez - Hugo Canedo Las heroínas potosinas. 2001. Pág 37-87 36 Esther Ayllón. “Gregoria Batallanos, La Goyta: Mujeres en el campo de batalla en la independencia de Bolivia”. Guardia Sara Beatriz. Edición. Las mujeres en la independencia de América Latina. Lima: UNESCO, USMP, CEMHAL, Lima, 2010 Pág. 85

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