Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Berta Wexler 212 En estos últimos años se ha estudiado el tema de la guerra de la independencia en el Alto Perú, dieciséis años de lucha incansable de las republiquetas, guerra de guerrillas, guerra gaucha o de partidarios, según las interpretaciones de diversos autores. El Coronel Emilio Bidondo a esta gran epopeya la denomina “guerra de partidarios” y para el norte Argentino “guerra gaucha protagonizadas por los habitantes -sin distinción de sexo ni edad- …son nada menos, pá ginas heroicas y sacrificadas de este tipo de lucha tan revalorizada hoy”29. Las paceñas Las paceñas (mujeres de La Paz) lideradas por Vicenta Juaristi Eguino junto a Úrsula Goyzueta y Simona Manzaneda, mestizas, indígenas y algunas criollas de la elite se destacaron en los primeros alzamientos. Por herencia que le dejó su padre tuvo gran fortuna y cuantiosas propiedades en el campo y la ciudad. Puso a disposición una fábrica de municiones ubicada en una de sus casas. Allí trabajaba gran cantidad de mujeres del pueblo y se hablaba de la revolución. En este lugar se contactaron numerosos sectores sociales de mujeres que apoyaron la causa30. Vicenta dirigió una fábrica de cartuchos y costeó uniformes de uno de los batallones31. Organizó reuniones en su casa y enviaba mensajes a los actores principales de la revuelta. Su hermano Pedro Eguino oficial del primer ejército auxiliar argentino compartió su vida y le brindo todo tipo de ayuda y vivió muchos años con ella. De su segundo esposo, por participar como realista, a los tres meses de casada pidió el divorcio eclesiástico. Hablar de divorcio en esa época demostraba su gran personalidad. El General español José Manuel Goyeneche, la condenó a la pena de muerte pero por su gran fortuna logró ser expulsada de la ciudad con el pago de una multa. Se conocen los nombres de otras mujeres que participaron también en la revolución, que aparecen en las sentencias, juzgamientos, prisiones o extradiciones, viudas a quienes le confiscaron todos los bienes y las sometieron a extremos castigos: Nieves Linares, María Dolores Mantilla, María Manuela Campos y Seminario, la esposa del líder yungueño Manuel V. García Lanza, la esposa de Gregorio García Lanza, Manuela María Sagárnaga, Manuela de la Sota y Parada, María Nieva Linares, Manuela Iriarte, Ramona Sanoiz y Pal, Romualda de Herrea, Ignacia Barra, entre otras. Cuando los cuzqueños avanzaron hacia la ciudad dirigidos por José Manuel Pinedo Cura Idelfonso Muñecas, Vicenta dirigió la sublevación de 1814 en La Paz. Envió a las mujeres: “disfrazadas de indias con mensajes a los patriotas. Ocultó en su casa a los hombres, criados y sirvientes que participaron en la revuelta. En una maniobra rápida hizo 29 Emilio A. Bidondo. Alto Perú. Insurrección Libertad Independencia. La Paz, 1989. Pág. 13 30 Ana María Seoane Flores. Vicenta Juaristi de Eguino. La revolucionaria de La Paz. La Paz, 1997. Pág. 39 31 Se casó a los 14 años con el Capitán Flores Picón Fernández al que los españoles envenenaron junto a otros, por actuar en el bando rebelde.

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