Mónica Marisol Zavala Cabello 169 Siguiendo el relato de la fundación del convento, una figura resulta ser clave a lo largo de varios años. Se trata de Juan Luis de Ribera, un hombre acaudalado novohispano que comparte el interés de las monjas por fundar un convento de carmelitas descalzas y que al morir dejó en su testamento los predios en donde Inés de la Cruz y Mariana de la Encarnación lograrían fundar el convento. Tube notiçia de un honbre llamado Juan luis de ribera, que abía muchos años deseaba haçer un conbento de religiosas carmelitas, y para su fundaçión conprado las casas en questamos, que le costaron 18 mil pesos, y abía enbiado a España por religiosas para su fundaçión porque no quería fu[e]sen de México y no se las abían querido dar; pienso que fue éste a quien se las negó nuestra sancta madre como aquí diré.26 La crónica de la religiosa Mariana de la Encarnación, datada el año de 1641, enriquece las noticias proporcionadas por Inés de la Cruz con una narración más extensa en donde la monja da cuenta de cómo ella y la madre Inés fueron sorteando los diversos obstáculos que se presentaron para llevar a cabo la fundación. Sobre su infancia, recuerda haber ingresado en el convento de las concepcionistas a muy corta edad en donde ella tenía como distracción los libros de romances, aunque estos no le estaban permitidos. Como se muestra en los siguientes fragmentos, resulta muy interesante que a lo largo del relato Mariana de la Encarnación menciona en varias ocasiones detalles sobre su relación con la lectura y, particularmente, con los escritos de la madre santa Teresa de Jesús. Yo entré en ella en la fundación del convento de Jesús María tan pequeña que no tenía nueve años cumplidos; … las preladas con buen zelo y santa intención me mandaron por obediencia no leiese libro ninguno de romanse, y para divertirme de aquel envebevimiento que traía me ordenaron que asistiese a todas las noches a recreación con las jóvenes y novisias y que inventase juegos y las entretuviese…27 Al igual que Inés de la Cruz, Mariana de la Encarnación refiere que el motivo de su escritura responde a un deber de obediencia para su confesor, así como también como un acto de servicio religioso para dejar el registro sobre la fundación del convento. En el nombre de Dios y de la Virgen María del Monte Carmelo por obedecer a mis prelados y confesores, que me significan será servicio de Nuestro Señor y consuelo de sus siervas dejar escrita la fundación de este convento de Carmelitas Descalsas de México y los motivos y fines que motivaron a la madre Ynés de la Cruz y a mí, para hacer esta fundación, haviendo sido muchos años religiosa del ábito de la Concepción.28 En el siguiente fragmento la monja proporciona una descripción que resulta sumamente interesante, la cual refiere que esta relación es una segunda versión debido 26 Inés de la Cruz, Fundación, p. 22. 27 Mariana de la Encarnación, Relación, p. 20. 28 Mariana de la Encarnación, Relación, p.19.
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