Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Con letra cursiva y femenina. Un estudio de dos escritos sobre la fundación del primer convento femenino de carmelitas descalzas en la ciudad de México 168 siendo yo de 14 años; mi madre y dos ermanas benían para morirse de pena; yo muy alegre pensando habría ocasión en este reino para [//] morir mártir, así açía dicursos de los tormentos que abía de padeçer; solo el pensarlo me traía con ferbor*; tube por buen pronóstico llamarse el nabío en que benimos de sancta María, por la gran deboçión que tenía con Nuestra señora. Llegada a esta ziudad, pensé ser luego monja; dilatose asta tener 18 años.23 En diversas ocasiones a lo largo del escrito, la madre Inés de la Cruz hace referencia a la relación cercana que tenía con miembros de la Compañía de Jesús, quienes fueron parte importante de la vida de la monja así como del proceso de la fundación conventual. Ello resulta interesante para conocer cómo se relacionaban las monjas con otras instituciones religiosas del contexto novohispano pero también con personajes con algún tipo de autoridad o poder. Sienpre me an benido grandes vienes por medio de los padres de la Compañía: uno que me confesaba, viendo que mis padres estaban remisos, me conçertó en el conbento de Jesús María; dentro de un día tomé el ábito, aunque con gran dolor de mi coraçón por no ser en las descalças.24 Como lo refiere la autora, fue a través de un padre de la Compañía de Jesús que pudo comenzar su vida religiosa bajo la Orden de la Inmaculada Concepción, que fue la primera orden religiosa femenina en el virreinato. También resulta de gran relevancia observar el paso de la autora por las monjas concepcionistas, debido a que fue desde ahí en donde habría tenido que conjugar sus actividades religiosas dentro del convento con las gestiones necesarias para la fundación. Allí conoció también a Mariana de la Encarnación, una monja criolla, que la ayudó para llevar a cabo la empresa y que la acompañó a través de los periodos en los que llegó a encontrarse en un estado de salud grave. Los deseos de fundar el convento carmelita, así como el sufrimiento de frecuentes enfermedades durante largos años son temas recurrentes del relato. Las descripciones sobre las visiones místicas y las enseñanzas espirituales que van a producirse en los estados más graves rememoran las referidas por la propia santa Teresa de Jesús en sus escritos, de modo, que la madre Inés de la Cruz incorpora diversos elementos de la vida de santa Teresa que van a ayudarle a construir su propia figura como un modelo de virtudes. Bolbiéronme mis antiguos deseos de ser carmelita con huna behemente inspiración de procurar fundar un conbento; entre otros motibos que me obligaban, fue que pues yo abía estado tan tibia en la religión y no conseguido el fin para que entré, y como desauçiada de mejorarme por mi ruyndad que las ocupaçiones de ofiçios, y ser muchas las religiosas, me dibertían y detenían procurando se hiçiese este conbento…25 23 Ibid. 24 Inés de la Cruz, Fundación, p. 20. 25 Inés de la Cruz, Fundación, p. 20.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx