Con letra cursiva y femenina. Un estudio de dos escritos sobre la fundación del primer convento femenino de carmelitas descalzas en la ciudad de México 164 una voz poderosa, capaz de imponerse; tal vez ellas no tuvieron conciencia de la gran contribución que lograron.17 Teresa de Jesús dejó escrita una vastísima producción literaria que, sin duda, puede ser objeto de interesantes análisis encaminados a observar la manera en que la santa construyó diversas estrategias discursivas que ciertamente resultaron transgresoras en distintos momentos y contextos. Más que observar alguno de sus escritos en particular con tal propósito, para este trabajo es de relevancia considerar el corpus de la obra de Teresa de Jesús en términos de una tradición literaria que emerge durante el siglo XVI, como resultado de un proceso en el que la santa no sólo tuvo conciencia de las brechas normativas mediante las cuales las mujeres podían aproximarse a la lectura y la escritura, sino que además buscó ampliar los márgenes de transgresión hasta un punto que nunca antes había sido llevado por una mujer religiosa. La importancia de cultivar la escritura formó parte de las virtudes fundamentales impulsadas por el modelo religioso de la orden de carmelitas descalzas. Lo anterior, aunado a los mecanismos de circulación de los manuscritos dentro de la orden, algunos de puño y letra de la fundadora incluso mientras aún estaba viva, así como del resto de las carmelitas descalzas, generaron un ambiente profundamente letrado en el que las mujeres religiosas en los espacios conventuales ya no sólo se dedicaban a la lectura, por ejemplo, de hagiografías de vidas de santas como forma de aprender modelos edificantes sino que también participaban activamente en la escritura de obras que frecuentemente incluían relatos de mujeres de la orden cuyas vidas podían representar modelos de santidad. Las obras sobre mujeres santas de la tradición hagiográfica, según lo refiere Silvia Alarcón, estaban constituidas por tres componentes que son el biográfico, el histórico y el literario, cada uno de los cuales proporcionaba elementos sobre la condición de santidad. Sin embargo, aunque las hagiografías comúnmente se escribían sobre mujeres, eran los varones quienes las elaboraban ya que a ellas no se les permitía tomar la palabra en el espacio pú blico. “La narración mostraba una situación paradójica, pues a pesar de que la pretendida santa era el personaje principal, la supresión de su nombre y la velación de la voz autoral fue parte de la poética.”18 La tradición literaria promovida por Teresa de Jesús, en cambio, abrió el camino para que los nombres y las voces femeninas tuvieran un lugar en la construcción de ejemplos espirituales que sirvieran para la enseñanza doctrinal. A continuación veremos que la narrativa de Inés de la Cruz refleja una fuerte presencia de esta tradición, en tanto que es a través de la voz de la propia monja que además de integrar elementos de tipo biográfico, histórico y literario presenta los hechos relativos a la fundación conventual. 17 Silvia Guadalupe Alarcón Sánchez. “La hagiografía, la autobiografía y la biografía en tiempos del virreinato” en Miguel Donoso Rodríguez, ed. Mujer y literatura femenina en la América virreinal. New York, 2015, p. 210. 18 Silvia Alarcón, “La hagiografía, la autobiografía y la biografía en tiempos del virreinato,” p. 213.
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