Con letra cursiva y femenina. Un estudio de dos escritos sobre la fundación del primer convento femenino de carmelitas descalzas en la ciudad de México 162 mismo pero incorporando un recurso literario muy común en la escritura religiosa de la época que es la de incluir frases o palabras que transmitan humildad y sencillez: “Ynés de la Cruz, Esclaba de Jesucristo” y “la má s imperfecta e indigna de este convento, María de la Encarnación”. Es así como se presentan dos mujeres que durante años llevaron a cabo una empresa religiosa de una inmensa relevancia para el México novohispano y que después tomaron el papel y la pluma para dar cuenta de ello. Teresa de Jesús, de la reforma religiosa a la tradición literaria El 15 de octubre de 1582 quedó marcado por un suceso que trascendió profundamente en la Monarquía Hispánica así como en diversos contextos que profesaban la religión católica, el fallecimiento de santa Teresa de Jesús (1515-1582). Durante veinte años, la reformadora de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo había fundado diecisiete monasterios de monjas y dieciséis de frailes a lo largo de la península ibérica. El fallecimiento de la madre carmelita dio pie a un proceso de resignificación y expansión de la devoción que ya había comenzado mientras estaba aún con vida. Sin embargo, con la muerte de la fundadora de la Orden de las Carmelitas Descalzas se configuró una defensa de la Reforma del Carmelo frente a aquellos que amenazaban su legado, en la cual fue muy importante el papel que tuvieron los discípulos más cercanos a santa Teresa, como san Juan de la Cruz, Jerónimo Gracián y las carmelitas Ana de San Bartolomé, María de San José y Ana de Jesús, quienes resistieron a fuertes ataques y calumnias en el camino que llevó a la confirmación de la Reforma por parte del papa.13 El inicio de los procesos de beatificación, que tendrá lugar en 1614, y de canonización, que culminó en 1622, estuvo unido a la difusión de los escritos de la santa, a la composición de sus primeras biografías... y a los escritos híbridos, asistemáticos en muchos casos, de las primeras carmelitas, que no se cansaron de pregonar las virtudes de su fundadora y de defender su Reforma.14 Para entender mejor lo que significó la avalancha de escritos que sucedieron a la muerte de la monja, cabe señalar que la lectura y la escritura no tenían la misma importancia en todas las órdenes religiosas femeninas, sin embargo, en el caso de las carmelitas descalzas resulta importante que Teresa de Jesús consideraba indispensable que las monjas de su orden supieran leer y escribir.15 Es probable que la mayoría de las carmelitas descalzas tuvieran una preparación en las letras similar a la de la propia fundadora. Esto incluía aprender las primeras letras con la madre o algún sacerdote cercano a la familia, lecturas en romance de carácter piadoso como las vidas de los santos y muchos sermones que les proporcionaban las bases teológicas. Los confesores tenían 13 Esther Borrego Gutiérrez y Carlos Mata Induráin (eds.). Teresa de Jesús y su legado. Santidad y escritura: 400 años de su canonización. España, 2024, p. 12. 14 Íbid. 15 María Helena. Escritoras religiosas españolas, p. 31.
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