Con letra cursiva y femenina. Un estudio de dos escritos sobre la fundación del primer convento femenino de carmelitas descalzas en la ciudad de México 160 Cabe recordar que el Concilio de Trento (1545-1563), en particular, representó un periodo de cambio importante de la realidad social femenina debido a que llevó a la imposición de ciertos principios de educación para las mujeres quienes en muchos casos gozaron de un espacio con un poco más de libertad entre los muros conventuales. Las monjas y las nobles tuvieron un mayor acceso a la cultura, lo cual a su vez les permitió la posibilidad de generar un pensamiento propio que dejaron plasmado en escritos, los cuales fácilmente podían ser tachados de heterodoxia por la Iglesia católica.12 De hecho, durante los siglos XV al XVII, en diversos contextos europeos, incluyendo en la Monarquía Hispánica, se generaron una serie de procesos intelectuales, culturales y políticos en los que las mujeres defendieron activamente su dignidad y valor mediante la escritura frente a los discursos misóginos que habían imperado por siglos. Aunque no es posible abordar con mayor profundidad el tema de la llamada ‘Querella de las Mujeres’ en el presente trabajo, este fenómeno se considera un precedente fundamental que, durante los años cercanos a la vida de Inés de la Cruz y Mariana de la Encarnación, tuvo un lugar importante en los círculos intelectuales hispánicos, principalmente entre la nobleza castellana, el cual habría propiciado un impulso para generar un ambiente en el que las mujeres buscaron autoafirmar su valor a través de la escritura. Hasta aquí se ha buscado presentar un contexto general en el cual, a pesar de los impedimentos sociales y religiosos que podían existir para que las mujeres se acercaran a los libros, en realidad las prácticas de lectura y escritura eran más comunes de lo que hasta ahora ha sido estudiado. La intensa producción y circulación de diferentes tipos de escritos femeninos, tales como libros impresos, manuscritos y cartas, que se dio desde el siglo XV es un aspecto fundamental a considerar en el presente análisis por dos motivos. El primero de ellos es que las obras de las autoras seleccionadas, Inés de la Cruz y Mariana de la Encarnación, reflejan tener conocimiento y ser parte de la tradición literaria hispánica que circulaba tanto en España como en Nueva España durante la época, es decir, que dan cuenta de cómo interactúan con los escritos de la época al mismo tiempo que escriben siguiendo ciertos modelos literarios femeninos que eran conocidos y que, por lo tanto, gozaban de la aprobación de las autoridades religiosas. El segundo motivo es que las obras no sólo hacen referencia a algunos aspectos de esa tradición literaria que las enriqueció en términos religiosos, intelectuales, literarios e incluso políticos, sino que además buscan reproducir fervientemente ciertas características de algunas obras y autoras particulares, como una manera de mostrar una continuidad literaria y así dar vida a una manera particular de escribir al interior de los muros conventuales novohispanos. Las fechas de escritura de los textos del presente estudio resultan sumamente importantes para comenzar a indagar acerca de por qué, para qué y cómo surgen estas obras femeninas. Inés de la Cruz escribió su obra en 1625, mientras el texto de Mariana 12 Cristina Segura Graíño, “La educación de las mujeres en el tránsito de la Edad Media a la Modernidad”, Historia de la educación: Revista interuniversitaria, 26, 2007, p. 82.
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