Sublevaciones de esclavos en el Perú. La rosa negra del coraje 132 administración reorientó sustancialmente la explotación de los esclavos. Impusieron las siguientes medidas que agudizaron las contradicciones hasta su estallido violento: 1. Se prohibió la entrega de chacras a los esclavos. 2. Se intensificó el consumo de la fuerza de trabajo de los esclavos. 3. Se implantó una vigilancia más compulsiva. Los Hechos: El Director General de Temporalidades, en una comunicación del 3-9-1768 dirigida al administrador de la hacienda San José, decía: “… estoy informado de la altanería con que los negros de esa hacienda se están manejando hasta deserción de 6 en 6, 20 y más individuos por todo el tiempo que quieren con los partidos que se les antojan por cuyo ejemplo ha llegado a más el exceso de los de San Jacinto”1. Para acabar con esa situación envió soldados al mando del Cabo Pedro de la Maza “para que ejecuten los arrestos de las cabezas de motín de esas inquietudes sin reserva de los demá s principales que hubieran sido” 2. Pero, De la Maza y su gente llegaron a la hacienda el 10 de agosto de 1768. La presencia de los soldados fue rá pidamente sentida por los esclavos. Un negro “se subió a la pared” e “incontinenti” se levantó el bullicio de gachas (platos sencillos). Gaspar Congo rompió las puertas del galpón y “cuando salieron de dicho galpón le tiró un golpe con una hacha al soldado”. Gaspar animaba a los compañeros a que embistiesen, diciendo: “por eso mismo, ahora mejor”. Llegó a “tanta la insolencia de este negro” que se robó el caballo de uso del administrador3. El Cabo De La Maza, empeñó su palabra en “nombre del Rey”, diciéndoles “que se sosegasen que no les iba a hacer nada” y que su Excelencia les enviaba para ver “lo que les ocasionaba disgusto”. Pero los esclavos ni siquiera atinaron a escuchar. Rompieron la puerta con las gachas y lograron “salir en coplada”. Se veía una multitud de negros, todos premunidos de armas blancas y uno de ellos “con boca de fuego”. Los compañeros (soldados) dispararon sus armas, “no teniendo tiempo de volver a cargar porque los negros no dejaban lugar”. Los embistieron con las espadas, pero “no pudieron contenerlos”. Decían que “habrían de morir primero que entregarse” y de este modo se fueron al monte con la voz de “mata mestizo, soldados compañeros quita caballos”. 1 “Cuentas de la Hacienda San José”. Archivo General de la Nación. Leg. 148. Temporalidades. 2 “Causas de los Negros Sublevados de las Haciendas San José y San Jacinto”. Biblioteca Nacional Sala de Investigaciones. 3 Ibid. f.9.
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