Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

131 SUBLEVACIONES DE ESCLAVOS EN EL PERÚ LA ROSA NEGRA DEL CORAJE* Wilfredo Kapsoli Escudero Universidad Ricardo Palma. Lima-Perú. ¿Tiene alguna importancia el estudio de este tema en nuestro país?. ¿Se puede poner con él “lo viejo a servicio de lo nuevo”?. ¿Explicar el presente por el pasado?. Estas preguntas requieren de una breve y necesaria respuesta. 1. Estudiar las Sublevaciones de Esclavos permite concretamente rescatar una parte de las luchas populares en nuestro país. La materia no ha merecido atención ni importancia por la historiografía oficial. Los estudios sobre el particular, salvo excepciones (Pablo Macera, Luis Millones), se han realizado sólo con el deliberado propósito de presentar a los esclavos como seres desprovistos de inteligencia, disminuidos o culpables de una odiosa “mezcla de razas” y del atraso del país. 2. En un sistema de relaciones sociales antagónicas (en sus expresiones más agudas) no podía estar ausente la lucha, tanto en su forma velada (destrucción y pérdida de herramientas, fuga, mutilaciones) como en su forma abierta (revueltas, motines, levantamientos y bandolerismo). Es decir, donde hay opresión hay resistencia y las experiencias que se rescaten del sacrificio, y la lucha de los esclavos, deben servir como ejemplo allí donde la injusticia y la opresión se mantengan vigentes. 3. La discriminación racial vigente tiene su origen en el pasado colonial. De allí que estudiar la lógica del sistema esclavista (que modeló un tipo de conducta y trato a los hombres de color) posibilita su comprensión y conduce a superar una actitud que no corresponde sino a la fuerza del capital y a la división antagónica de clase. El artículo que hoy ponemos a la crítica de los trabajadores es una de las tantas Sublevaciones de los Esclavos en pro de la justicia y de la libertad en el Perú durante la Colonia y la República. La Revuelta de San Jacinto: 1768 “… los negros de las tres haciendas: Motocachi, San Jacinto y San José de la Pampa, son y han sido siempre muy díscolos y altaneros, tanto que se han visto horrorosas sublevaciones con muertos y heridos, así en tiempo de los jesuitas, como en administración de Temporalidades y ahora después que se vendieron” (Declaración de Nicolás Campos, Administrador de la hacienda Motocachi). Las causas: Cinco años antes de la Expulsión de los Jesuitas (1767) la producción y las ganancias de las haciendas de San José y San Jacinto eran óptimas e iban en aumento. Con la nueva administración, la situación cambió radicalmente. Bajaron la producción y los beneficios en forma estrepitosa y, con la finalidad de frenar la crisis, la nueva

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