Wilfredo Kapsoli Escudero 133 Los administradores, mayordomos y soldados tuvieron que refugiarse en el pueblo de Nepeña amenazados de muerte por “los alzados”. Por temor de que los esclavos los siguieran, se ampararon en la Iglesia y en la casa del cura, mientras llegaba el auxilio de fuerzas que habían solicitado para sofocar la sublevación. En la zona cundió el pánico colectivo porque se decía “que los negros de una y otra hacienda se ponían en camino para el pueblo a matar a los administradores y a los soldados”4. Entretanto, los sublevados se dedicaron a saquear los Tambos de las Haciendas para provisionarse de alimentos, ropa y utensilios que llevaron “al monte”, bajo la dirección de Lorenzo Mombo, “principal motor del levantamiento”. Al momento de la revuelta (10-9-1768), habían 129 “piezas” de San José y 185 en San Jacinto, es decir, 314 esclavos. Los líderes fueron, en su mayoría, esclavos relativamente jóvenes. En San Jacinto, el promedio de edad de los nueve hombres y tres mujeres que condujeron el movimiento fluctuaba entre los 25 y 30 años, notándose la presencia de dos ancianos: Juan de la Cruz – Congo de 70 años y Francisca Javiera, criolla de 80. El papel de ambos es muy importante porque, aunque no intervienen directamente en la conducción de la sublevación, probablemente ejercieron influencia poderosa en toda la masa de esclavos5. En San José sólo fueron tres los “principales cabezas del motín”. Eran igualmente jóvenes6. Los líderes plantearon a la masa la reducción de las horas de trabajo e intentaron exterminar a los administradores y mayordomos. Rosa Conga, una de las “principales” del movimiento, reclamaba en la Hacienda San Jacinto “… que no le dieran tarea que pasase de dos horas de trabajo”. infundía a los negros el puntillo “… que si no defendían las tareas mejor se pusiesen polleras y que las negras se pondrían calzones para defender este derecho”7 (la cursiva es nuestra). En la Hacienda San José, Francisco Tejada “alborotaba e inducía a los demá s esclavos a la repugnancia del trabajo, aconsejándoles públicamente a que no obedezcan al Administrador” 8. Julián Grande “capitaneó a los negros armado de un rejón”, con el intento de matar al Administrador de San Jacinto por no haber despedido al mayordomo “a pedimiento de 4 Ibid. f.9-12. 5 “Cuentas de las Hacienda San Jacinto” A.G.N. Leg. 46. Temporalidades. 6 Ibid. 7 Ibid. 8 Ibid.
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx